viernes, 5 de agosto de 2011

Capítulo 55

Unos días después del concierto volvieron para Madrid. Había sido demasiado perfecto para ser real y demasiado duro separarse después de todo lo vivido.

La vuelta a la rutina fue algo dura, se les echaba en falta, se necesitaban sus abrazos, sus besos. Esas coñas que podían tenerme riendo minutos y minutos. Pero bueno de momento ellos estaban en casa y yo en Londres.

Tampoco podía quejarme de la gente que tenía en Londres, ni de todo lo que estaba viviendo.

Y una cosa llevo a la otra y llego Mayo.

Los chicos tenían una mini-gira de conciertos en España. Un fin de semana. Tres conciertos. Valencia, Madrid y Barcelona.

Cuando Bárbara confirmó que le era imposible venirse a Londres para el concierto se me ocurrió una idea. Había que aprovechar esto de que mi novio fuera uno de los cantantes, así que decidí que esa gira nos la haríamos entera.
Nadie sabía de mi idea. Bueno nadie excepto Tom, que fue el que me informó de los planes del grupo y me dio los pases para los tres días.

Iba a ser una gran sorpresa para las chicas y supongo que también para Danny.

Había sido un mes duro, demasiados rumores en la prensa, muchos fantasmas de exnovias volaban alrededor nuestro. No me gustaba nada esa sensación. Ahora más que nunca me sentía observada.

No había entrevista en la que no le preguntaran por Georgia y por mí. Incluso en alguna le preguntaban por Laura.

Intentaba mantenerme al margen todo lo que podía, aunque me toco ir a alguna fiesta para acallar los rumores.

Entre fiestas, estudios y trabajo llegó Mayo sin ni siquiera darme cuenta.

Lo tenían todo preparado. Danny me insistió mucho durante ese mes para que me fuera con ellos. Ya no sabía que escusa ponerle para que no siguiera insistiendo. A todo lo que le decía le ponía una solución. Pero al fin llego el fin de semana del concierto.

Ellos volaron a Valencia después de comer. Yo en cambio tenía el avión por la noche a Madrid. La idea era pasarme a buscarlas el viernes por la mañana a todas y llevármelas en el coche de Manuel a Valencia.

Mis planes acababan ahí. Las locuras pensadas entre 5 son mejores que si las piensa una sola. Y si éramos 5.

Cinco stalkers en potencia. En potencia porque hasta después de ese concierto en Valencia solo éramos cinco chicas que se unían por la música. Había algo, pero después de ese concierto, todo tomo una nueva dimensión.

Me levanté esa mañana de viernes temprano. Preparé algo de equipaje, bueno un par de bragas y una camiseta de cambio, y me fui hacia Vistalegre.

Seguía sin comprender porque estaban haciendo cola. Es verdad que no iba a ir yo a los concierto, o eso tenían que creer. Pero aun así hubiera hecho lo posible para mandarles pases vips.

Aunque sigo pensando que los conciertos en pista son el triple de mejor. Aunque esa gira de conciertos fue demasiado loca para vivirla en pista. Las fans españolas se acercaron demasiado a las brasileñas, al menos en Madrid.

A las 10 de la mañana estaba aparcando en Vistalegre. No había mucha gente, pero tampoco estaba vacío. Llevaban desde el lunes haciendo cola. Era asombroso lo que movía el pop-rock.

Pasee por la cola buscando a Bárbara. A decir verdad un poco paranoica de que me reconocieran. Parecía tonta. Finalmente la encontré sentada en la acera, junto con una chica con el pelo rojo subrayador. Era alucinante el color de su pelo.

Cris se llamaba. Pelo rojo, ojos penetrantes y bueno culo. Pero si hay que describir a Cris yo me centraría en ella como persona. Hay que decir que ha sido y creo que será la persona más buena y bondadosa que yo haya conocido nunca.

Era mi rayo de sol en un día nublado. Sunshine la llamaba yo. Era detallista, considerada y tenía un corazón que no le cabía en el pecho. Si podía te ayudaba, daba igual lo que le costara.

Era sensible, dulce, cariñosa y demasiado inocente para todas las patadas que le había dado la vida. Era mi compañera de misión humanitaria. Una pieza fundamental en mi vida. Creo que se ganó mi corazón nada más conocernos.

Cuando Bárbara me vio se le desencajó la cara. Negó con la cabeza sin poder creérselo.
  • No es posible. – dijo levantándose de la acera. – Debo de estar soñando.
  • No, creo que no. Soy yo de verdad. – dije sonriendo.
  • Ahhhhhhhh. – gritó mientras corría a abrazarme. - ¿Pero qué haces en Madrid?
  • Me han dicho que toca McFly en España y bueno he dicho, que leches vamos a verles. Además creo que tengo posibilidades de ligarme al guitarrista. – dije divertida.
  • Entonces vienes al concierto. Dios no me puedo creer que estés aquí. – dijo emocionada.
  • Sí, pero no me voy a quedar mucho, me voy a Valencia. – y esperé su respuesta.
  • ¿Cómo que te vas a Valencia? ¿Vas al concierto de Valencia? – dijo sorprendida.
  • Si, no tengo nada mejor que hacer. ¿No te querrás venir no? Tengo un hueco en el coche y bueno pensé que a lo mejor te gustaría acompañarme.

Me miró durante unos segundos intentando descubrir si era cierto lo que la decía o solo era una broma.
  • Estoy hablando totalmente enserio. – repetí.
  • Pero, pero… No puedo ir, estoy con una amiga de Cantabria. – dijo con pena en su voz.
  • Que se venga si quiere.

Y volvió a mirarme extrañada.
  • Vamos a ver, no puedes venir así de sorpresa y decirme estas cosas. Llevo desde el martes durmiendo aquí.
  • No deberías haberlo hecho, tendrías que haberme pedido pases, vamos porque venía yo, sino te hubiera hecho llegar pases. Mira aquí tienes el tuyo. – dije colgándoselo en el cuello.

Lo cogió delicadamente el pase como si fuera un tesoro, algo muy frágil y fácil de romper. Lo miró por delante y por detrás. Me miró y volvió a repetirlo.
  • ¿Entonces qué? ¿Nos vamos a Valencia? – sonreí.
  • Sí. – grito mientras me abrazaba.

Mientras me abrazaba se dio cuenta de algo. No me había presentado a Cris.
  • Bueno si Cris se va a venir con nosotras debería presentártela. Bueno creo que ya habéis hablado alguna vez por twitter. Cris esta es Raquel. Raquel esta es Cris. – dijo Bárbara.
  • Encantada. – dije sonriendo.
  • Oh al fin conozco a la famosa Raquel. – dijo dándome dos besos.

Si hubiera sido persona de sonrojarme ese hubiera sido el momento de hacerlo.
  • Bueno, coger vuestras cosas que hay que ir a por Lauri y María. Tenemos un largo camino a Valencia.

Se acercaron a donde estaba la gente, donde tenían sus cosas. Se despidieron de unas cuantas chicas. Y empezaron a susurrar. Puede escuchar mientras esperaba.
  • ¿Esa no es la novia de Danny? ¿Qué hace aquí?

El rumor se extendió como la espuma. Llego un momento que más de la mitad de las niñas me miraban y hablaban entre ellas.
Maravilloso pensé.
  • Chicas nos podemos ir ¿Por favor? – las dije suficientemente alto para que me escucharan.

Otro revuelo se creó al oírme hablar español. Todo iba mejorando.

Me ponía nerviosa esta situación, no me gustaba ser el centro de atención de esa forma.

Cogimos el coche y nos fuimos a por María y Laura.

María tardó en reaccionar, no se creía que fuera de verdad lo que estaba pasando. Una hora después de empezar la marcha, María seguía repitiendo que si de verdad íbamos a Valencia.

Durante el viaje la música y las risas no pararon.
  • Una cosa, ¿los pases también valen para Barcelona? – preguntó Cris.
  • Si, son para los tres días. – contesté.
  • ¿Y vamos a ir? – dijo Laura.
  • Pues no se ¿vamos? – la volví a preguntar.
  • ¿Nos estas preguntando a nosotras? – dijo Bárbara sorprendida.
  • Está claro, esto es una decisión del grupo. O todas o ninguna. – sonreí.
  • ¿Incluida yo? – dijo Cris con miedo a mi respuesta.
  • No, lo siento tú no puedes venir. No aceptan a gente con el pelo rojo en Barcelona. – contesté irónicamente.

Cris se quedó paralizada, no sabía cómo contestar. Se sentía un poco acoplada en el grupo.
  • Raquel no la vaciles que la acabas de conocer. – dijo María.
  • Lo siento, es que soy un poco payasa. Somos un equipo, todas nosotras. Así que si vamos a Barcelona será decisión de todas. Somos un puto equipo de remo.
  • Un grupo de stalkers diría yo. Porque tú eres quien eres Rach, que sino esto ya sería acoso en toda regla. – dijo María divertida.
  • Ehhh me encanta. – gritó Cris. – Somos las Stalkers.

Entre gritos, aplausos y muchas risas llegamos a Valencia. En el camino casi volvamos en una curva mortal. Hasta vimos a la niña de la curva. Pero gracias a dios Laura era una buena conductora y salvó nuestra vida y la vida del coche.

Llegamos al recinto con la hora justa. Ya había entrado todo el mundo. No había mucha gente, una pena realmente. No entramos a saludar antes del concierto, primero porque ya era un poco tarde y después porque era mejor que fuera una sorpresa.

Vivimos como cinco locas, movidas por la música, las actuaciones de los teloneros. No pudimos parar de hacer y decir tonterías.

Y llegó la hora de que salieran a escena. Tengo que reconocer que nunca me cansaba de verles en directo. Tenían mucho que explotar encima del escenario.
Después de los dos primeras canciones, Dougie cogió el micrófono y empezó a hablar en castellano, intentando que la gente le respondiera si su pronunciación era correcta o no.

La gente le gritaba como respuesta, pero no le contestaban a sus preguntas. En cambio nosotras si, de forma exagerada, como es normal en nosotras. Se quedó bloqueado durante unos segundos, intentando descubrir porque le resultábamos tan familiares.

Nos reconoció y comenzó a reír. Nos señaló con el dedo y aplaudió. Danny miró hacia nuestro lado y también nos reconoció.

Empezó a reír y se pudo escuchar como decía Fucking Kate.

Si, parecía que no se esperaba algo así. Sonreí orgullosa de mi hazaña. Tras ese comentario de Danny, Tom cogió el micrófono y dijo.
  • Esto es If U C Kate.

El recinto se volvió loco y vi como Danny me guiñaba un ojo, o eso me pareció.

El concierto fue genial. No creo que haya saltado y vivido tanto ningún otro concierto. Fue el primero que vivimos las cinco juntas. Hubo muchos, muchísimos más. Pero como ese muy pocos.

La sensación de unión a través de esas 19 canciones fue mágica. La emoción de pensar que después de ese día, de ese concierto, se forjaría una amistad duradera. Estábamos ante el comienzo de algo grande.

Nos mirábamos a los ojos y nos cantábamos cosas como it´s not always easy, but Im here forever; all looks the same in the dark; Everyday should be a new day, to make you smile and find a new way…

Demostrandonos con esas palabras, con esas canciones, que aunque cada una estuviera en una ciudad distinta o en un país extranjero, nos tendríamos las unas a las otras. Y que antes o después llegaría el momento de juntarnos de nuevo. Ya fuera para un viaje, un concierto o cualquier locura que se nos ocurriera.

Había canciones que motivaban por la historia personal de ellos y otra que nos ocupábamos nosotras de darles esa motivación.

Cuando terminó el concierto nos acercamos a la zona restringida. Al principio no se fiaron de nosotras.

  • ¿Me estás tomando el pelo? ¿Qué más te da como hemos conseguido los pases? Tenemos pases y punto. – dije muy enfadada.
  • No es normal que unas españolas tengan pases vips de una banda británica. – dijo con desconfianza.
  • Ya y tampoco es normal que emitan 6 días a la semana Sálvame. Pero mira la vida es así. – dije riendo por no llorar.
  • ¿Me estás vacilando? – parecía enfadado.
  • Todo depende de si nos dejas pasar o no.
  • Voy a llamar a seguridad – dijo amenazante.
  • ¿Estarás de coña? – dijo Bárbara. – Raquel llama a Danny anda.

Cogí el móvil y le llamo.
  • Estás loca no, lo siguiente. ¿Dónde estás? – contesto Danny muy feliz.
  • Al lado del escenario, no nos dejan pasar. No se fían de nosotras.
  • ¿Tienes pases? ¿Cómo? – dijo muy sorprendido.
  • Tom me los dio.
  • Puto Tom. Mando a alguien ahora.

jueves, 4 de agosto de 2011

Capítulo 54

Unos años después.

Llevaba toda la semana muy ocupada en el trabajo, tanto que esa mañana dejé olvidado el móvil en el coche. No le eche en falta tampoco. No me solían llamar durante esas horas.

Cuando entró Cris por la puerta no me lo podía creer. No solía aparecer así de improviso por el laboratorio. Parecía sofocada.

  • ¿Y tú móvil? Estas intentando parecerte a Laura o que. – dijo algo sofocada.
  • ¿Qué ha pasado? ¿Has venido corriendo? – pregunté preocupada.
  • Si, ha pasado algo. Pero nada malo tranquila. Es que me he escapado en mitad de un interrogatorio, como no coges el móvil. – dijo muy rápido.
  • Me dices por favor que está pasando de una vez. – dije nerviosa.
  • Laura está de parto. – dijo respirando más fuerte de lo normal.

No me lo podía creer, nuestra pequeña estaba de parto. Estaba embarazada de gemelas. Era la más pequeña e iba a ser mama. Eso me hizo pensar en un pequeño Dougie. Era graciosa la situación, antes de conocerle en persona, iba a sus conciertos con pancartas en donde le pedía mini-Dougies y ahora podía tenerlos con él.

En ese momento me di cuenta que Laura estaba sola en casa.
  • Pero si estaba sola en casa, ¿cómo ha llegado al hospital? – dije preocupada.
  • La ha llevado Raquel, pero no sé qué movida se ha montado con Danny que ha tenido que llevarse a Chris con ella y no puede entrar. Así que mueve tu culo al hospital.

Raquel andaba montando un concierto benéfico de McFly en ese momento. No se cansaba de hacer cosas por los demás. Nunca paraba de maquinar historias.
  • ¿Y no podéis ir vosotras? – no me gustaba eso de tener que entrar y verla parir.
  • Yo estoy en medio de un interrogatorio ya te lo he dicho y Bárbara está volviendo de Manchester. No seas blanda, tu amiga te necesita.

Y ahí fui lo más rápido que pude. Y después de unas cuantas horas de sufrimiento y gritos subieron a Laura y a sus dos preciosas hijas a la habitación. Allí esperaban Raquel y Chris.
  • Oh por Dios que bebes tan bonitos. – dijo Raquel mientras se acercaba a verlos.

La encantaban los bebes, los niños en general.
  • ¿Quieres saber sus nombres? – le dijo Laura.
  • No, para mi serán bebe uno y bebe dos hasta que cumplan un año o más. – dijo mientras jugaba con ellas.
  • Oye que tienen nombres, es como si yo llamo a Chris bebe. – dijo un poco molesta.
  • Llámale así, no tengo ningún problema. Es más te lo cambio por las gemelas bebes de Sweet Valley.
  • Eso es amor de madre y los demás gilipolleces. – dije.

Nunca pudo dejar de decir tonterías. Con los años ganó destreza, era como si su cerebro trabajara a una velocidad superior a la velocidad media de la especie humana. Aunque Laura no se quedaba atrás.
  • Dile algo a tu tía hijo, cántale algo. – dijo divertida Raquel.

Y Chris gritó como respuesta a su madre.
  • Ves, espero que te haya quedado todo claro. Es que son tan preciosas, venga dime como se llaman. – accedió finalmente.
  • Son Anne y Audrey. – dijo Laura satisfecha.
  • Ohhhh que nombres más preciosos. Me pido ser madrina de las dos.
  • Ya claro, tú no compartas maja. – dije seria.
  • Ah haberlo dicho antes. – me contestó.
  • Vale ya, no discutáis ahora por eso. Excepto que os retéis a muerte, eso sí lo acepto. Nunca digo que no a una buena lucha por la vida. – rió Laura.

Había cosas que no cambiaron con los años.
  • Ni la maternidad te hace menos violenta. – la dije.
  • Que va, las usaré como esclavas. Como prometí en el video de la primera vez que vinimos a Londres. – dijo con nostalgia.
  • Es verdad. – rió Raquel. – Lo siento bebes, vuestra mama está loca y es violenta. Pero siempre podréis ir a casa de la tita María a robarle la comida y esas cosas.
  • Ya vale. – dijo alguien desde la puerta.

Era Bárbara. Traía una bolsa con regalos para las recién nacidas.
  • Enhorabuena mama. – dijo acercándose a darla un abrazo. – He traído un regalo para tus preciosos bebes.

Se acercó a la cuna donde estaban Anne y Audrey y las habló.
  • Voy a ocupar el puesto de vuestra tía Raquel, que es la loca de las historias, y os voy a contar vuestra primera historia patrocinada por Stalkers Producciones. Pero esta es cierta, a diferencia de las que os cuente Raquel.
  • Oye. – dijo Raquel ofendida.

Les pasó dos pequeños peluches de unicornios preciosos, de color lila.

  • Vosotras sois la siguiente generación de Stalkers. Mama es un pequeño Pony, vosotras seréis pequeños unicornios.

Chris dio un grito ante esas palabras.
  • ¿Qué te pasa a ti pecoso? – le dijo Bárbara.
  • Los celos, que son muy malos. – contesto su madre.
  • Es que tú no puedes ser una stalker. – dijo acercándose al carrito. – Tú tienes que ser al que persigan las stalkers.

Eso pareció gustarle y empezó a reír y saltar. Era demasiado listo para la edad que tenía. No había salido en eso a su padre. Aunque físicamente daba miedo.
  • Eres muy listo pequeño Jones, tú tienes que ser músico como tu papa. Vas a ser el primer bajista cantante del mundo.
  • ¿Bajista? – dijimos Raquel y yo a la vez.
  • Si, habéis escuchado bien. Ya me ocuparé yo de que así sea. Solo espero que hayas heredado la voz de tu papa. – dije dándole un beso en la cabeza.
  • No le va a hacer falta, va a ser médico. – dijo Raquel.
  • No te lo crees ni tú. – dijo Laura.
  • Ya, pero lucharé por ello. – dijo Raquel mientras le acariciaba el pelo.
  • ¿Dónde está Cris? – preguntó Bárbara.
  • Estaba cerrando una cosa del trabajo. Venia ya para acá. Es que ser Cris en CSI Londres la tiene muy ocupada. – contestó Raquel.

No tardó mucho en llegar, traía un enorme ramo de flores. De distintos colores. Abrazó a Laura y fue a ver a los bebes.
  • Me encantan las flores. – dijo Raquel. – Vale he decidido que me llevo a mi pecoso y las flores, te dejo a tus bebes.
  • Envidiosa. – dijo Laura.
  • Jo es que me encantan las flores. – dijo sin dejar de mirarlas.
  • Pues ten otro hijo. – dijo Cris mientras miraba a los bebes.
  • Ya claro, me lo pagas tú.
  • Si tu marido está podrido en dinero. – dijo Bárbara.
  • Si, lo cagamos, ya sabéis. Yo le enseñé como se hace. – dijo Raquel divertida.
  • Yo quiero un bebe así de precioso. – dijo Cris que seguía viendo a los bebes.
  • Pues ya sabes. ¿necesitas que te explique cómo hacer uno? – le dijo Laura.
  • Creo que eso lo tengo controlado. Otras cosas no sé pero eso si lo controlo.
  • Eso llenarme de sobrinos y así no tengo que tenerlos yo. María es tu turno. – dijo Bárbara.

Bárbara y su aversión a los bebes propios. Aunque Cris no se quedaba atrás.

  • Hablaré con Dougie, de tu parte, a ver qué le parece. – reí.
  • No tiene porque saber nada. Engáñale. Dile que se rompió el condón como le pasa a Ross y Rachel. Danos una Emma. – dijo Laura.
  • Tus tías están locas. Lo siento mi bebe no puedes ser normal. Entre tu padre, ellas y tus tíos. Lo se, tendría que haber elegido mejor. Lo siento. – le decía Raquel a Chris.
  • Fue a hablar la persona más cuerda y normal del mundo. Realmente no puede ser normal por los padres que tiene. – contestó Bárbara.
  • Mierda no puedo pedirle que te ataque, si fuera María sí, pero Chris tiene un amor muy fuerte por ti. – dijo compungida Raquel.
  • Vale ya de meteros conmigo, después de 10 años ya vale no. – dije mosqueada.

Aunque en realidad sentaba bien que eso tampoco cambiara. A veces no creía que hubiéramos conseguido permanecer juntas después de tantos años y después de vivir tanto tiempo separadas.
  • No es tu culpa corazón, es mía por ser tan perfecta. – dijo Bárbara. – Es normal que me quiera más a mí. Y tu María ya puedes decirle al rubio que te haga un niño igual que él, porque pienso liarlo con Chris. Vamos a crear un Pones de segunda generación.

No podía ser real lo que acababa de escuchar. Todas reían pero a mí no me hacía mucha gracia eso.
  • Como pase algo así a María le da un algo. – decía Laura mientras no paraba de reír. – Putas no me hagáis reír que duele.
  • Eso, dejémosla descansar. Todo el mundo a su p* casa. Yo me quedo a dormir con la puti. – dije muy seria.
  • ¿Te vas a quedar conmigo? – contesto Laura mientras se le caían las lágrimas.
  • Pero no llores Lau. – contestó Raquel.
  • Jo es que las hormonas y se va a quedar aquí conmigo. – y comenzó a llorar.

Nos acercamos todas a abrazarla. Estaba preciosa esa noche, como nunca antes la había visto. Los ojos la brillaban más que nunca.

Cuando las miraba se podía ver felicidad absoluta en su mirada, como si nunca hubiera sido feliz de esa manera.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Capítulo 53

Me desperté con el sonido del móvil de Danny pegado en mi oreja. La almohada vibraba al ritmo de un tono estándar.
  • Danny. – dije sin obtener respuesta. – El móvil.

Dije propinándole una patada en la pierna. Levanté la almohada y lo busqué. Le iba a matar. Lo mejor de todo era quien le llamaba. Georgia ponía en la pantalla.
  • Danny, es Georgia. – dije algo molesta.

De repente se despertó sin más, algo asustado. Cogió el móvil y comprobó que fuera ella realmente.
  • No es lo que parece. – seguía asustado.
  • Si lo es. Te está llamando y me ha despertado. Quiero dormir. Así que contesta de una puta vez. – dije volviéndome a tumbar.
  • Buenos días. – contesto Danny bajito. – No te preocupes, no, estábamos durmiendo.
  • Claro que sí, que no se preocupe, si dormir no es importante. – dije irónicamente.
  • Dime, ya da igual… Tienes que estar de broma. Muchas gracias por avisar, hablaré con Fletch a ver si puede hacer algo.
  • …
  • Sí, tranquila. Si me entero de algo o lo soluciono te llamo. Un beso. – y colgó.

Se mantuvo el silencio durante unos minutos.
  • ¿Qué huevos ha pasado? – dije enfadada.
  • Salimos en la prensa. Han sacado una noticia de que volvemos a salir juntos. – dijo con cuidado a mi reacción.
  • Y me había despertado para eso. Tan importante era darle la noticia. Solo era mierda sensacionalista.
  • ¿Estás bien? – dijo rozándome el brazo.
  • No, no estoy bien. Pero porque me ha despertado para contarte una puta noticia que es mentira y que espero que no tenga fundamento.
  • No lo tiene. – confirmó.
  • Pues entonces quiero dormir joder. Es sábado y quiero dormir hasta la hora que me salga de los huevos con el tonto de mi novio famoso. Me cago en la puta.
  • ¿Mejor ahora? – rió.
  • No vamos a dormir más. – dije respirando profundamente.
  • No, hay que solucionarlo. – dijo tocándome el pelo.
  • Y si te digo que me parece bien que la gente piense que volvéis a salir. ¿Así podríamos dormir? – dije suplicante.
  • Deja de decir tonterías.

Me levanté enfadada y me metí en el baño. Antes de cerrar la puerta dije.

  • No creo que nunca la hubiera tenido mucho amor, ya sabes es tu ex, pero después de esto te aseguro que la odio.

Me metí al baño dando un portazo. Me lavé la cara y volví a salir. Danny se estiraba en medio de la habitación.

Salimos al salón mientras Danny me decía.
  • No entiendo cómo te puedes enfadar tanto por una tontería como esta. – dijo divertido.

Le miré con cara de pocos amigos. Pero no me dio tiempo a contestarle.
  • ¿La has despertado? – dijo María desde el sofá.
  • Peor, me ha despertado Georgia. – dije con tono de burla.
  • ¿Georgia tu ex? – preguntó incrédula.
  • Cada día hacéis preguntas más obvias. ¿Conoces a más Georgias a las que pudiera nombrar en ese tono de burla? – dije algo seca.
  • No, creo que no. ¿Jones que hiciste anoche con Georgia para que te llame? – dijo muy seria.
  • Me la tiré en los baños, por los viejos tiempos. – contestó.

Le pegué en el brazo, no era ni tema ni momento para bromas.
  • Deja de decir tonterías. Han publicado algo en la prensa sobre ellos. Y claro lo tienen que solucionar ya, no hay tiempo que perder, son como los superhéroes de Londres.
  • Eso pasa por no venir anoche a la fiesta. – dijo Danny con desaprobación.
  • Paso de ti. Luego subo una foto al twitter y solucionado. Tú la retwitteas y pones cosas bonitas sobre mí. ¿Algún problema más que solucionar? – hable rápido como si tuviera todas las soluciones a todos los problemas del mundo.
  • Yo no me hablo con Dougie. – dijo María.
  • Pero eso no tiene solución, no te hablas con Dougie porque eres tonta.
  • Trátala bien. – la defendió Danny.
  • Joder… a ver ¿Por qué te enfadaste con Poynter ayer? – dije cogiendo café y sentándome a su lado en el sofá.
  • Me preocupa que vuelva a recaer, que beba y esas cosas. No quiero que vuelva a rehabilitación. – dijo preocupada.
  • ¿Bebió mucho? ¿Danny? – me di la vuelta para mirarle.
  • Ni idea, no me fijé. – dijo encogiendo los hombros.
  • Ah es cierto, que tu estuviste recordando viejos tiempos en baños.

Y me tiró un paquete de clínex a la cabeza.

  • Además de cornuda apaleada. No sé si podré superarlo. – puse cara de pena y me limpié una lagrima imaginaria.
  • ¿De verdad no estás ni un poco enfadada o celosa por esta situación? – dijo incrédulo.
  • A ver, no me gusta la situación, pero confío en ti. O confío en que no serias tan tonto de hacer nada en una fiesta con prensa, con mi hermano y mejores amigas dando vueltas. Tenía contratada a Laura de espía, si hubiera visto algo raro me habría llamado o hubiera matado a la rubia. Es pequeña pero peligrosa.
  • ¿Sabes que Laura también sale en la noticia? Se preguntan quién es esa chica y porque nos montamos en un taxi juntos. Tengo tres frentes abiertos. – no estaba a gusto con esta situación.
  • ¿La puti sale en una revista? – preguntó María divertida.
  • Si, subiendo al taxi conmigo.
  • PUTI, DESPIERTATE QUE SALES EN UNA REVISTA INGLESA COMO AMANTE DE JONES. – la gritó.

El tiempo que tardó Laura en salir de la habitación fue visto y no visto. Abrió la puerta y preguntó.
  • ¿Qué salgo dónde? – seguía medio dormida.
  • En una revista de cotilleos inglesa, eres la nueva amante de Jones. – dijo María subiéndose al sofá.

Se quedó blanca en un momento. Me miró preocupada sin saber qué hacer ni que decir.
  • Tía, ¿qué te pasa? – dije sin poder parar de reír.
  • A ver, explicarme exactamente qué ha pasado. – dijo con tono de temor.
  • Muy simple, os han pillado las revistas. Lo que hicisteis en el taxi no está bien Laura. Yo confiaba en ti. En nosotras. Me has herido. – dije poniendo cara de indignada.
  • Ahh eso, si es eso vale. Bueno ya no tenemos que escondernos. Danny vamos a pasar la mañana en la cama. – dijo con cara picara.
  • Vale. – dijo Danny mientras se levantaba del taburete.

Se acercó hasta Laura y la llevó hacia la habitación.
  • EHHHHHHH, que Laura es mía. – gritó María.
  • Perdón, no la volveré a tocar lo juro. – dijo Danny divertido.

Y fue a sentarse a mi lado en el sofá.
  • Vale ¿alguien que me explique qué ha pasado? – volvió a preguntar Laura.
  • Nada importante, que han salido unas fotos nuestras subiendo anoche a un taxi. Así que dicen que he vuelto con Georgia y que me fui a casa contigo. Porque supongo que nos seguirían hasta aquí y como podéis ver todavía no he salido. – explico Danny mientras me acercaba a su pecho.
  • Vaya, soy famosa. Normal, soy perfecta. No me extraña que la gente piense que soy tu amante. – dijo Laura.
  • Ves Raquel, ya puedes aprender de ella. – me dijo Danny.
  • Olvidarme. ¿No tenías que llamar para solucionar eso? Espero que no me haya levantado para nada. – dije mosqueada.
  • Voy. – dijo levantándose del sofá.

Su puesto lo ocupó Laura. Estábamos destrozadas. Le pasé a Laura mi taza de café y yo me cogí la de Danny. Estuvimos así sentadas tomando café y escuchando a Danny hablar por teléfono un buen rato. Hasta que llamaron a la puerta.
  • No me. – dijo Laura rápidamente.
  • Ni yo. – agregue segundos después.
  • Os odio. – dijo María mientras se levantaba a abrir.

Laura y yo seguíamos igual de tiradas en el sofá. Esperando a ver quién estaba al otro lado. Pero sin fuerzas siquiera.

Manuel entró animado, parecía que seguía borracho. Y después entró Dougie. Con cara de cansado y siguiendo a María por todo el salón.

  • ¿No piensas hablarme? – dijo Dougie suplicante.
  • No. – dijo seca María.
  • Venga no seas infantil. Estoy bien, no me ha pasado nada y estoy animado.
  • No soy infantil. – contestó enfadada. – Me preocupo por ti y punto. Y no me gustó lo que vi anoche.
  • En algún momento debía volver a beber. No soy un alcohólico, solo me recomendaron que durante las primeras semanas no bebiera. Pero ya está. Estoy bien. De verdad. – dijo con una gran sonrisa.

Me hizo sonreír a mí también. Después de todo lo que había pasado era genial verle sonreír y ver brillar sus ojos de esa manera. Me miró en ese momento, suplicando que le echara una mano.

  • Mery, está bien. Mírale a los ojos. Vuelven a brillar. – dije dedicándole una mirada cómplice a Dougie.
  • Ya puede estar bien, porque como vuelva a dejarme solo tendré que cortarle las pelotas. – dijo Danny desde la cocina. – Si Fletch, sigo aquí.
  • Ves, la pareja del año, bueno o lo que era la pareja del año, están de acuerdo conmigo. – dijo divertido.
  • Bueno, estaba bien pero puede que parte de la pareja del año te mate ahora mismo. – dije seria.
  • Llamo a Harry. – dijo serio también.
  • Te mato antes y lo sabes.
  • Oye que era yo la que hablaba con Dougie. Si queréis me voy para que os matéis tranquilos.
  • Tú calla llorica. – dijo Laura. – Nunca interrumpas una amenaza de muerte. Que te mato.

Dougie y yo empezamos a reír. Y volvieron a llamar a la puerta.
  • ¿Pero quién viene ahora? Esto no es normal. Dougie abre la puerta.
  • Qué bien. Ahora soy el mayordomo.
  • Sí, es que María está ocupada llorando. – dijo Laura.
  • Manuel dila algo. – dijo María.

Aunque fue inútil. Manuel estaba dormido sobre la pared. Sentado en el suelo y dormido. Era una bonita estampa. Cogí rápidamente la cámara y le hice algunas fotos. Por la puerta entró Tom muy contento.
  • Me he enamorado. – dijo sentándose en un taburete.
  • Dios que pesado. – dijo Dougie.
  • ¿Quién es la afortunada? – preguntó Laura.
  • Pues no lo sé. Pero para eso he traído esto. – dijo enseñando la revista.
  • Ehhh ahí salgo yo con mi amante Danny Jones. – dijo Laura divertida.
  • Sí, eso nos han contado esta mañana. ¿Cómo se lo ha tomado Danny? – dijo mirándome.
  • Bueno, está hablando con Fletch. Aunque no entiendo porque. Es una noticia sensacionalista. No creo que haya que darle más importancia. Hasta Georgia le ha llamado esta mañana. – dije mosqueada.
  • ¿No te gusta que le llame? – dijo Dougie.
  • No me gusta que me despierte. Si lo hubiera hecho a otra hora me daría igual.

Todos rieron.
  • No es gracioso. Nunca es gracioso el despertarme. Recordarlo siempre. Y NOOOOOOO OS TOQUEISSSS!!! Si está todo claro me voy a dar una ducha y vámonos a comer fuera. Hagamos algo productivo ya que estamos todos despiertos y en mi casa.
  • Eso, me gusta. Y así buscamos a mi futura mujer. – dijo Tom.

martes, 2 de agosto de 2011

ÚLTIMA HORA

Hola a todos! 
Lo primero muchas gracias por leerme y gracias por todos esos comentarios que me dejáis ya sea por aquí o por twitter, sois un gran apoyo.

Tengo que comunicar varias cosas, puede que ya las sepáis pero como no todo el mundo me sigue en twitter pues os lo cuento por aquí.

Quedan 7 capítulos para terminar la primera parte del FIC. Después de vacaciones, para octubre, continuaré la historia, el segundo año de la vida de Rachel en .... eso ya lo veréis. Por ello a partir del miércoles y hasta el miércoles siguiente subiré esos 7 capítulos, un capitulo por día. Seguramente suba por la noche, a eso de las 22h, pero no puedo confirmar una hora, lo siento. 

En principio despues de subir esos 7, hasta finales de septiembre o principios de octubre no es probable que suba nada más, pero nunca se sabe con mi inspiración.

Espero que os guste el final y nos vemos en septiembre.

viernes, 29 de julio de 2011

Capítulo 52

Vino el taxi a buscarle y poco después llegó la grúa. Cambió mi rueda y me fui en dirección a casa a cambiarme de ropa. Me metí en la ducha y mientras me duchaba me entro un sueño horrible.

Hice cálculos de cuanto tardaría en arreglarme y llegar al local. Realmente no me apetecía nada ir. Habría prensa y muchas miradas. Cogí el móvil y llamé a Danny.
  • ¿Todo bien? – preguntó Danny al descolagar.
  • Sí, todo bien. Ya estoy en casa.
  • ¿Cuánto tardas en llegar aquí?
  • No voy a ir Danny.
  • ¿Cómo que no vas a venir? – dijo sorprendido.
  • No, estoy muy cansada y tendría que ducharme, peinarme, llegar hasta allí. Tardaría una hora en prepararme y luego lo que tardará en llegar hasta allí.
  • Venga no digas tonterías, tienes que venir. – dijo nervioso.
  • ¿Por qué tengo que ir? Estás bien acompañado.
  • Vale, haz lo que te plazca. – se notaba desaprobación en esa frase.
  • Pero no te enfades. – otra pelea no.
  • No. ¿Y tu familia? – dijo muy serio.
  • Que disfruten de la noche y luego que cojan un taxi.
  • Entendido. Descansa pequeña. Mañana te llamo.
  • Cariño. – dije antes de que colgara.
  • ¿Qué? – dijo enfadado.
  • Sabes que no te odio realmente ¿verdad?
  • Que boba eres. Claro que sé que no me odias. Todos sabemos que me quieres con locura.
  • Otra cosa.
  • Dime, pero rápido que tenemos que subir a tocar.
  • Si te preguntan por mí los de la prensa dile cosas bonitas.
  • ¿Me estás diciendo que les mienta? – dijo divertido.
  • Aja, miénteles vilmente.
  • Lo haré, estate tranquila. – dijo riéndose.

Cuando terminé de hablar con Danny me puse cómoda y prepararé algo de cena.

Mientras comía y veía la tele mi teléfono empezó a sonar. Era Laura.
  • Raquel ¿Dónde estás? – dijo nerviosa.
  • En casa. No voy a ir. ¿No os ha dicho nada Danny?
  • No, todavía no le he visto. Pues tienes que venir. Esta Georgia aquí.
  • Vale. ¿Quién es Georgia a todo esto? – dije sin entender nada.
  • Georgia es la exnovia de Danny. Esa que es exmiss Inglaterra y modelo.
  • Interesante. ¿Y? – dije sin comprender nada.
  • Como que ¿y?, tienes que venir. No puedes dejar que la vea. – de verdad estaba preocupada.
  • ¿Pero cómo no voy a dejar que se vean? Es absurdo. – era una gala.
  • ¿Recuerdas lo que hablamos esta mañana? Lo de volver la exnovia a su vida y que rompieras con él. – estaba nerviosa.
  • Eso no va a pasar Laura. Tú disfruta de la noche y tranquilízate.
  • Velaré por tu honor. Si pasa algo te llamo. – dijo muy seria y colgó.

Estaba loca. Aunque me había dejado un poco preocupada. Me recosté y medité si debería pasarme por la fiesta o no. Pero no me dio tiempo a plantearme mucho, ya que me quedé dormida.

El timbre me sobresalto una hora después. ¿Quién sería a estas horas?

Me acerque a abrir. Eran María y Harry.
  • ¿Qué hacéis vosotros aquí? – dije sorprendida.
  • Mery quería volver. – dijo Harry.
  • Dougie es subnormal. Si va a volver a hundirse no seré yo quien lo vea. – dijo muy enfadada.
  • ¿Qué ha pasado? – dije mientras entraban.

No me dio tiempo a que me contestara nadie. El móvil de Mery empezó a sonar. Era Dougie.
  • ¿Cómo que donde estoy? Me he ido. No seré testigo de tu caída. – contesto con cara de asco.
  • …
  • Que voy a estar celosa imbécil. ¿Te has dado cuenta de que esa chica se parece demasiado a tu ex?
  • …
  • ¿Y el alcohol qué? Sabes perfectamente que no debes beber por el momento. Pero haz lo que te dé la gana. Lo que no esperes es que voy a quedarme a verlo.
  • …
  • ¿Y qué tiene que ver Derek en todo esto? ¿No serás tú el celoso no?
  • …
  • Haz lo que te plazca rubito. – dijo mientras colgaba.

Salió hacia mi habitación y dio un portazo. Miré a Harry sin comprender nada.
  • ¿Dougie está bien? – dije preocupada.
  • Si, está bien. Estos tienen una relación muy extraña.
  • Terminarán juntos. – dije convencida de ello.
  • Eso pensaba yo. Pero Mery lleva dos días flirteando con Derek. Ya te digo, no les entiendo.
  • Bueno, si Dougie está bien, es lo importante.
  • ¿Y tú que haces aquí? ¿Sabes que está Georgia en la fiesta?
  • Otro igual, sí, me llamo Laura preocupada. Ya me estáis mosqueando.
  • No creo que tengas nada de qué preocuparte. – dijo divertido.
  • ¿Entonces por qué me lo dices?
  • Porque hay prensa, y todos sabemos que al no estar tú y verles juntos, la prensa dirá algo.
  • Bueno, es lo que toca. Esperemos que no se inventen mucha mierda.

Harry volvió a la fiesta y yo me fui a hablar con María. Aunque no hablamos nada. Estaba enfadada y no quería hablar. Así que nos metimos en la cama y nos quedamos dormidas. Estaba tan cansada que ni siquiera escuché la puerta.
Danny se acercó a saludar.

  • ¿Qué haces aquí? – dije medio dormida y muy bajito.
  • He venido a dejar a Laura.
  • ¿Y Manuel?
  • Se ha quedado con Tom de fiesta.
  • Vale. ¿Te quedas a dormir?
  • No hay sitio en tu cama, está Mery.

Me acerque a María y la moví un poco.
  • María cariño vete a dormir con Lauri anda.
  • ¿Por qué? – dijo algo confundida.
  • Está aquí Danny.
  • Joder Jones siempre jodiendo la marrana. – dijo mientras se levantaba y salía de la habitación.
  • Gracias guapa. – le dijo Danny.
  • Cállate. – dijo María mientras salía de la habitación.

Danny se desvistió y se metió en la cama.
  • ¿Qué tal la noche? – dije mientras me tumbaba en su pecho.
  • No ha estado mal. Tengo que decirte algo, estaba Georgia.
  • Lo sé. ¿Debo preocuparme?
  • No, aunque no sé lo que dirá la prensa.
  • Bueno, tendremos que esperar. Buenas noches guapo.
  • Buenas noches mi niña. – dijo dándome un dulce beso.

miércoles, 27 de julio de 2011

Capítulo 51

Estuvimos medio día allí tiradas, viendo Friends y riendo sin parar. Era maravilloso tenerlas allí.

Después de almorzar nos fuimos a casa para prepararnos. Nos pusimos guapas para la fiesta de después y llevamos zapatos de cambio en el maletero. Ya lo que nos faltaba, ver un concierto con tacones.

Con los pases pudimos aparcar dentro. Saludamos a los chicos rápidamente ya que era un poco tarde y tenían que salir a saludar a los del club de fans.

Subimos las tres junto con Derek y Manuel a las gradas hasta que empezó el concierto.

Mientras esperábamos charlando y riendo me llegó un sms.
Durante estas tres semanas de gira hablábamos a esta hora. Nuestro momento. Al verte hace 15 minutos pues es un poco absurdo que te llame. Pero estoy aquí sentado como estos últimas semanas y tenía que decirte que me acuerdo de ti. Con un sms es mucho más de hombre. Pues eso ya sabes U make it real Kate. Xxx

Era tan dulce cuando le daba la tontería, cosa que era muy a menudo. No podía parar de sonreír. Era nuestro momento. Me contaba lo que había pasado durante el día, nos metíamos el uno con el otro. Le echaba muchísimo de menos. Habían sido unas semanas duras.

De forma instintiva me puse a andar hacia el camerino. Porque contestarle al mensaje si podía hacer algo mejor.

Entre sin ni siquiera llamar a la puerta. Estaba sentado en el suelo, con los ojos cerrados y el móvil en la mano. Como esperando a que llegara un mensaje de vuelta. Sonreí. Me acerque lentamente y me arrodille delante de él.

Cuando le toque las rodillas levantó la cabeza y me miró. Estaba sorprendido y sonrió. Comenzó a decir algo. Puse el dedo sobre sus labios para que no dijera nada. Me miró expectante, sin saber cómo actuar.

Me fui acercando lentamente hasta sus labios y le besé. Me separé levemente de sus labios manteniendo la mirada. Diciéndole sin palabras que le quería.

Soltó una pequeña risotada nerviosa, y dijo yo también mientras me daba él un beso a mí. Lo dijo tan bajito que casi ni le escuché.

Me levanté y me dirigí a la puerta. Vi a Tom apoyado en la pared. No me había dado cuenta que estaba allí. Me saludo con la mano mientras se reía.
  • Hombre Tom, no te había visto.
  • Ya, ibas muy concentrada.
  • El pecoso, que me tiene obnubilada. Nos vemos luego.

Y salí hacia la grada de nuevo.
Fue un concierto maravilloso. Técnicamente era una pasada. Un escenario enorme, petardos, fuego. Pero lo más importante, ellos. Hacían magia. Sabían cómo meterse al público en el bolsillo. Hacían que se estremecieran, saltaran y vibraran con su música.

En cuanto terminaron me escapé rápidamente para poder verles entrar en el camerino. Me quedé observándoles en el umbral de la puerta, hasta que Dougie me descubrió.

  • Tengo miedo de tu novia Danny, nos mira muy raro.
  • Si, os voy a violar. A todos a la vez. – dije divertida.

Danny se acercó, me dio un beso y me susurró.
  • ¿Te vienes a la ducha?

Le miré con cara divertida. No tenía arreglo esto.
  • Pues no. Tengo el pelo perfecto.
  • ¿Tengo el pelo perfecto? Qué clase de contestación es esa.
  • La que te doy yo. No esperaras que me duche contigo y luego vaya a una fiesta de una revista con el pelo así. Hoy seguro que hacen fotos y luego salen en la revista o en internet.
  • Danny deja de ligar y metete en la ducha de una vez, que vamos a llegar tarde. – gritó Harry desde la otra punta de la habitación.
  • Corre anda, ahora nos vemos. – dije despidiéndome con un beso.

Cuando terminaron de prepararse y ponerse extremadamente guapos, se reunieron con nosotros. Hubo besos y abrazos. Felicitaciones y repeticiones de jugadas de su actuación.

Empezaron a llegar taxis para acercarles a donde tenían que tocar. Absolutamente todos se fueron subiendo en taxis, dejándome sola. No me podía creer. Manuel, Tom y Laura montaron en el primero. Dougie, Derek y María en otro. Harry, Izzy esperaban.

  • ¿De verdad nadie va a venir conmigo en el coche? – dije muy sorprendida.

María y Laura se miraron e hicieron ademán de venirse conmigo, pero Danny interrumpió el momento.
  • Chicas, yo me ocupo.
  • ¿Vienes tú conmigo? – dije sorprendida.
  • ¿Te parece mal?
  • No, pero me sorprende.
  • Danny no os entretengáis por el camino. – le dijo Tom con tono muy serio.
  • Tranquilo, vamos directos. – rió Danny. – Ya sabes no me provoques.
  • ¿Perdona? – dije ofendida.
  • Sí, no pongas morritos y esas cosas. Que la carne es débil.

Le di en el brazo. Era demasiado tonto a veces.
  • Tranquilo Jones no haré nada para distraerte. Móntate en el coche de una vez. – contesté con algo de desagrado.

Y nos encaminamos hacia el local. Íbamos cantando y riendo cuando de repente sonó un puf.
  • No puede ser. – dije.
  • ¿Qué ha sido eso? – preguntó.
  • Mierda, creo que hemos pinchado. No es posible. Joder. – dije deteniendo el coche.

Me bajé y comprobé las ruedas. Si, habíamos pinchado. Qué bien pensé.
  • Acércame el móvil que llame al seguro. – le dije.
  • ¿Qué ha pasado? – dijo bajándose del coche.
  • La rueda se ha pinchado. Voy a llamar para que vengan a arreglarlo. – no era posible.
  • Yo voy a llamar a Tom para avisar que llegaremos más tarde.

Cuando terminé de hablar con el seguro y mientras colgaba escuché a Danny hablar con Tom.
  • Pues tendréis que esperar, no la voy a dejar aquí sola esperando a la grúa. Que no Tom, no me mandes un taxi que no lo voy a coger. – hablaba muy serio.
  • Danny hazle caso. Puedo quedarme sola. – le dije.
  • Espera un momento Tom. ¿Qué estás diciendo? No pienso dejarte aquí sola en medio de la nada. – dijo con desaprobación.
  • No me va a pasar nada y tú tienes que llegar allí. Tienes trabajo. Se cuidar de mí.
  • Tom, mándame el taxi, parece que mi novia puede arreglárselas sin mí. No sé ni siquiera porque estamos juntos. – dijo colgando el teléfono.
  • Qué te pasa ahora. ¿no me digas que te has enfadado? – dije sorprendida.
  • Que va, ¿porque tendría que enfadarme? – dijo cruzándose de brazos.
  • Pues no me gusta el tono de voz con el que me hablas. – dije subiendo el mío.
  • Ni a mi tu autosuficiencia en todo.
  • Eres tonto, ahora te enfadas porque te digo que no me importa que te vayas a hacer tu trabajo a tiempo. No entiendo porque te molesta. – estaba perdida.
  • Nunca aceptas mi ayuda. De ningún tipo. Es como si no necesitaras nada mío.
  • En sus ojos se veía indignación y frustración.
  • Si necesitara tu ayuda la aceptaría, pero no es el caso. Va a venir un tío, va a cambiar mi rueda y punto. ¿Para qué te necesito aquí? – pregunté esperando una respuesta que me aclarara el motivo de esta pelea absurda.
  • Para que no te pase nada. – dijo subiendo el tono de voz.
  • Pero qué coño me va a pasar. Deja de montarte películas.
  • Pero porque me tuve que enamorar de la tía más complicada del mundo. Una mujer normal se moriría de miedo en una situación así. – dijo dándome la espalda y dando un manotazo al coche.
  • Asúmelo, no soy una tía normal. Una tía normal se asustaría, preferiría ver Un paseo para recordar que Terminator y desearía por encima de todas las cosas un anillo de diamantes de Tifany cuando la pidan la mano. Pero no soy así. Y me gusta poder valerme por mi misma. – dije satisfecha.
  • Y a mí me gusta que me necesites de vez en cuando. No sé, para que me sienta un poco valorado. – dijo mirándome a los ojos.
  • Y yo te necesito, pero no ahora y en esta situación. Y menos cuando tienes un compromiso laboral. Lo que pasa es que te sientes menos hombre, lo de que tu novia sea una damisela en apuros mola. – conteste manteniendo su mirada.
  • Me pones de los nervios. – su vena iba a explotar.
  • Mira, en eso si soy una mujer. Rara pero una mujer.

Lo que pasó después me dejó sin palabras. Había estado lloviendo toda la tarde-noche y eso había creado charcos en la carretera. Un coche pasó por encima de uno de ellos salpicándome agua por toda la espalda, manchándome todo el vestido.
  • No me lo puedo creer. Ni se te ocurra reírte. – dije mirando a Danny muy enfadada.
  • Si no me estoy riendo. – dijo Danny sin poder contener la risa.
  • Es que eres subnormal. Esto es por tu culpa. Y encima ahora te ríes de mí. Pues no me parece gracioso. ¿No esperaras que vaya así a la puta fiesta esta?
  • Tranquilízate anda. – dijo cogiéndome la mano.
  • Como que me tranquilice. Has visto lo que le ha pasado a mi vestido. Esto no puede ser real…

Me calló con un beso, cosa que me dejó paralizada durante unos segundos. Luego empecé a darle en el brazo.
  • Para que me haces daño. – dijo Danny.
  • No me hagas callar así. No se hace eso ¿sabes?. – dije enfadada.
  • Ahora tampoco te podré besar. – dijo indignado.
  • Pues cuando te estoy gritando enfadada no. Y menos cuando es por tu culpa.
  • Ahora es mi culpa lo del charco no te jode. – contestó divertido.
  • Pues claro que sí, deberíamos estar metidos en el coche y no discutiendo en medio de la carretera. – seguía sin comprender nada de lo que estaba pasando.
  • Pues metámonos dentro y dejemos de discutir. – suspiró.
  • A buenos horas. A ver cómo voy a la fiesta así.
  • ¿No has traído nada para cambiarte? – preguntó aunque sabía la respuesta.
  • Pues no, como comprenderás no esperaba que pasara algo así. – dije con tono de burla.
  • Pues te pasas por casa a cambiarte.
  • Gracias por tu sabiduría. No sé qué haría sin ti. – dije muy borde.
  • No me gusta ese tono mona. – dijo con retintín.
  • ¿Mona? No me llames así majo. – contesté con su mismo tono.
  • Te das cuenta de lo estúpida que es esta pelea.
  • SI ME DOY CUENTA, ESO INTENTABA EXPLICARTE ANTES. – dije con desesperación.
  • ¿Entonces porque sigues gritándome? – preguntó.
  • Porque eres tonto.
  • Pero me quieres con locura.
  • ¿Y qué tiene que ver eso ahora? – dije frustrada.
  • Eso siempre tiene que ver. ¿Me dejas que te de un beso? – dijo con una sonrisa partida.
  • No. – dije muy seria.
  • Anda tonta. No hagas que tenga que robarte otro beso. – dijo muy seguro de sí mismo.
  • ¿Por qué tienes que empezar una pelea absurda y luego terminarla haciendo el tonto? ¿Crees que así solucionas todo? – no me gustaba nada todo esto.
  • Hombre, en parte sabes que sí.
  • Te odio. – dije convencida de ello.
  • Lo sé. Me lo dices muy a menudo.
  • Es por si acaso se te olvida.
  • No tranquila, siempre lo tengo presente. ¿Me vas a dar un abrazo ya? O tengo que rogártelo. Venga boba que lo estás deseando. – dijo abriendo los brazos.

Me acerque lentamente, con cara de pocos amigos. Me agarré a su cintura esperando a que cerrara los brazos.
  • ¿Esto es a lo que tú llamas un abrazo? – dije mosqueada.
  • Es que estas manchada. – dijo con cara de asco.
  • Que te jodan. – dije mientras me alejaba de él.
  • Ven aquí tonta, que era una broma. – me agarró del brazo y me acercó a él.

Se quedó unos segundos mirándome y agregó.
  • Al final la ducha no hubiera importado demasiado, vaya pelo que se te ha quedado.

Le miré con cara de pocos amigos. Se rió y se fue acercando poco a poco a mis labios y deposito un beso en ellos.
  • Eres odioso.
  • Aja. – dijo volviendo a besarme.