sábado, 9 de abril de 2011

Capítulo 24


Hola a todos. Quería agradecer a todos los que leéis el fic. Es genial entrar y ver vuestros comentarios o lo que decís por twitter. Nunca escribo cosas así antes de los capítulos porque lo importante es dejaros mi historia, pero quería agradeceros de verdad todo. Sobre todo al consejo de Sabias que son las que inspiran estas historias y estas locuras.Espero que os siga gustando!

Y la semana pasó volando, ya era nochevieja, lo que significaba varias cosas que iba a ser una gran noche y que quedaban un par de días para volver a Londres. Bueno a Londres o a donde Danny quisiera llevarme. No me había quitado para nada la pulsera que me había regalado, me encantaba, era perfecta.

A eso de las 8 de la noche, estábamos cenando todos, todos vestidisimos y monísimos. Incluso Sara que no tenía planes para salir estaba preciosa.

Yo llevaba un vestido morado, ajustado, que me hacía un pecho perfecto. Como dijo luego mi padre, parece que vas provocando, aunque para nada era mi intención. Unos zapatos negros de vértigo y un bolso de mano.

Ninguno de los tres entendimos porque mi madre nos hacía estar preparados desde tan temprano. Salimos al salón, preguntándonos que era todo aquello. Picoteamos algo y mi madre nos informó que nos íbamos al teatro. Que pasaríamos el fin de año allí.

Nos encantó la idea, tampoco había mucho que hacer. A las 10 empezaba la función, así que salimos hacía allí. La obra fue maravillosa, Los Miserables, a día de hoy, podría decirse que es una de mis obras favoritas, junto con El Conde de Montecristo y La vida es Sueño.

A las 11.30 pararon la representación para tomarnos las uvas. Entre risas y rodeados de más de 200 desconocidos empezamos el año, dándonos abrazos y besos. Escribí algún que otro mensaje, solo un par de personas, la gente que importaba. Pensé en escribir a Danny, pero allí todavía quedaba una hora para que fuera Año Nuevo.

Cuando abrí su mensaje no podía creerlo.

Querida Kate.

Feliz año. Me gustaría estar a tu lado ahora mismo para desearte un feliz año como es debido, pero por mucho que lo intenté no he podido escaparme. No sé exactamente como describir lo que siento o como describir los meses que hemos vivido juntos, solo puedo decirte que estaré a tu lado hasta quieras apartarme de él. No es por ser egocéntrico, pero hay una canción que ayuda a decir lo que siento ahora mismo, y lo que puede pasar en los próximos meses, escucha Falling in Love.
Feliz año Princesa.
Jack.

Mientras leía el mensaje tuve que sentarme, era tan lindo. ¿Por qué me trataba tan bien? Cuando yo era una rancia que ni siquiera se atrevía a contarle nada a su propio hermano.

En ese momento me sentí fatal. Pero es que no podía remediarlo, estaba asustada. Me miré la pulsera. En toda la semana no me había parado a verla. Me puse a jugar con ella y a pensar en Danny. En esos momentos juntos, esos recuerdos me hicieron sonreír. Seguía jugando con la pulsera cuando me fijé que tenía algo escrito la guitarra por detrás. Era algo tan pequeño que era normal que no me hubiera dado cuenta. No me dio tiempo a leerlo, ya que apagaron las luces y volvió a empezar el espectáculo.

Puede que solo sea la marca de la joya, pensé. Intente tranquilizarme, pero nada surgía efecto. Estaba intrigada. La función paso a un plano secundario, solo pensaba en que terminara para saber lo que ponía.

Cuando encendieron las luces miré rápidamente la pulsera. Y sonreí al leer lo que ponía. Not alone.

Después de la obra nos fuimos directamente al pub donde habíamos quedado con los amigos. Al menos mis 4 últimas nocheviejas habían sido allí. Era un pub en el centro de Madrid, el dueño era el padre de una amiga y conocíamos al camarero. Era nuestro “amigo”. Dani se llamaba. Lo que me faltaba esa noche.

Llegamos y ya estaba María y las demás esperándonos. Saludé a todo el mundo, aparte a María a un rincón y le conté todo. Me abrazó y me dijo.

  • Te está dando donde más te duele. Sigues estando a la defensiva, se impulsiva en este sentido también. ¿Dónde se ha metido la Raquel qué era capaz de coger el coche para ver un concierto en Madrid un sábado y al día siguiente el mismo en Barcelona? No seas racional. Desmelenate o la vas a cagar.


Tenía toda la razón, dios que pasaba conmigo. Cogí una copa, el móvil y le escribí a Danny. Era lo peor, todavía no le había felicitado el año.

Querido Daniel.

Feliz año para ti también, no sé cómo agradecerte todo lo que has hecho por mí todos estos meses, no puedo expresarlo en un mensaje, ni con palabras, porque no harían justicia a lo que siento. Lo único que puedo hacer es demostrártelo con hechos.
Gracias.
Kate.

No estaba dispuesta a martirizarme el primer día del año, ya buscaría alguna sorpresa loca que hacerle. Pero ahora era hora de hacer locuras. Pasaron por mis manos una copa tras otra. Eso supuso muchos viajes a la barra y mucho tonteo con el camarero. Que se llamase Dani no ayudaba.

El tonteo me llevó a terminar poniendo copas junto a él. Cosa que era normal, todas las nocheviejas pasaba lo mismo. Pero este año parecía distinto, parecía que el tonteo iba más enserio.

Lo siguiente que recuerdo es a mí y a Dani besándonos en el almacén. Pero qué coño estaba haciendo. Sabía que eso no estaba bien, vale que no le debía nada al otro Danny, pero no se lo merecía. Pero quien me aseguraba a mí que con tanto viaje y tanta tía a su alrededor no hacia él lo mismo. Algo se encendió dentro de mí y empecé a desnudar al camarero.

Pero un ángel bajó en ese momento en forma de música. Empezó a sonar Falling in Love. Me asuste y me separe rápidamente.

  • ¿Y esta canción? – pregunté algo asustada.
  • Me la ha pedido María, ya sabes la obsesión que tiene por McFly.
  • Ya, la pasión que otras deberíamos tener y respetar. – dije más para mí que para él.
  • No entiendo nada. ¿Qué pasa?
  • Nada, siento lo que ha pasado. Esto no está bien.
  • ¿Por qué no está bien? A mí me parece que está más que bien.
  • Realmente esta genial, pero hay alguien en Londres que no se merece que lo haga.
  • ¿Un novio?
  • No, solo una persona que como bien dice la canción de la que podría enamorarme.

Le deje con la palabra en la boca y salí. Me senté al lado de Mery y me tumbe sobre la mesa.

  • ¿Qué te pasa? Has visto lo que suena.
  • Soy una hija de puta, como puedo ser tan imbécil.
  • ¿Qué has hecho?
  • Me he liado con Dani.
  • Vale, Raquel tienes que asumirlo, si te has liado con Danny, no es tan malo como quieres pintarlo.
  • No me estas entendiendo, me acabo de liar con ESE Dani, no estoy hablando de Jones.
  • PERO TU ERES IMBECIL, COMO HACE ALGO ASÍ.
  • Yo que se María, estoy borracha y sensible, además que coño, no es mi novio y él podría estar ahora mismo tirándose a cualquiera. Sabes que puede conseguir a cualquier tía que desee solamente con mirarla.
  • Ahora no intentes sentirte menos culpable con esa excusa barata, no le eches la culpa, esto es culpa tuya. Además si no sois nada explícame porque te sientes tan culpable.
  • PUES TU QUE CREES PEDAZO DE LISTA, PUEDE QUE ME IMPORTE MÁS DE LO QUE QUISIERA.

Y salí del bar llorando. Manuel que había visto todo salió detrás de mí.
  • Cariño, ¿estás bien? – dijo preocupado.
  • No, no estoy bien, soy una persona horrible, me acabo de liar con el camarero.
  • Bueno, no te preocupes, me llevas repitiendo todas las navidades que no tienes novio, así que no hay de qué preocuparse ¿no?
  • Vale, puede que no seamos novios como tal, pero hay algo y no se merece que le haga esto. Tengo que llamarle y contárselo. Déjame tu teléfono que no sé dónde está el mío.
  • Estate quieta, no vas a llamar a nadie en tu estado. Pero no entiendo nada, que relación más rara os traéis. ¿Que estas escondiendo Raquel?
  • Vale te lo voy a contar todo, pero tienes que prometerme que no se lo contarás a nadie, aunque lo te cuente sea muy tentador no se lo dirás a nadie. Ni siquiera a Sara o a tus padres.
  • Te lo prometo, no saldrá de aquí, pero cuéntamelo ya que me estas asustando.
  • Bueno resumiendo mucho, ya si quieres mañana te doy detalles, conocí a un músico cuando estuve visitando a David y nos acostamos. Era guapísimo, gracioso y nos cogimos una que no queríamos otra. La historia es que unos días después, hablando con María por teléfono y viendo videos por internet descubrí que el chico, Danny, era un poco famoso en el mundo y muy famoso en Inglaterra.
  • ¿Te estas tirando a un famosos?
  • Sí, pero no a cualquier famoso, me tiro a Danny Jones, uno de los guitarristas de McFly.

Manuel se quedó petrificado.
  • Me estas tomando el pelo.
  • No, ojala fuera así.

En ese momento salía María del bar. Manuel la miró con cara de asombro y María supuso de qué hablábamos. Se sentó al lado de Manuel y empezó a hablar.
  • Sí, es cierto. Se está tirando a Danny Jones. Tiene una estrella en el culo aunque se empeñe en decir que no.

Me puse en pie como pude y me puse delante de ellos. Seguía llorando.
  • Joder María deja de hacerme sentir así, sabes que no me gusta nada esta situación y que no puedo remediarla. Sé que soy muy afortunada pero me cuesta asumir lo que está pasando entre nosotros.
  • Pues asúmelo pronto si no quieres perderlo.
  • A lo mejor no la asumo porque no me gusta lo suficiente.
  • O porque eres una cobarde de mierda.
  • Me tienes hasta los huevos, yo te lo regalo a ver qué tal tú en mi situación.
  • Metete a tu Danny por el culo.

Manuel se interpuso entre nosotras.
  • Vale ya, parecéis imbéciles peleando así. Son casi las 7, ha terminado la fiesta, nos vamos a casa. María entra a por las cosas por favor.
  • Voy. – dijo de mala gana, pero sin discutir las ordenes.


Ya en el taxi y tras tranquilizarnos, volvimos a hablarnos.
  • Siento gritarte así María.
  • Yo también, es que me fastidia verte así. Se todo lo que pasa por esa cabecita loca. A mí no me engañas.
  • A mí me gustaría saberlo también.
  • La canción que te ha dedicado lo expresa todo, te estas enamorando poco a poco, sin darte cuenta, y si no lo estás ya es porque no quieres lanzarte. Te gusta, te gusta mucho.

Yo solo pude tumbarme en sus rodillas y derramar unas cuantas lágrimas.
  • Sabes que tengo razón. – dijo.

Y si, tenía razón.

jueves, 7 de abril de 2011

Capítulo 23

Empecé a deshacer la maleta cuando alguien llamo a mi puerta. Era Manuel.
­ Necesito tu ayuda con los regalos de navidad. Podríamos irnos de compras.
  • ¿Ahora?
  • Excepto que tengas otra cosa mejor que hacer.
  • Me encantaría ir de compras contigo.

Pasamos todo el día juntos y fue genial. Compramos un montón de cosas, comimos un montón de porquería y nos pusimos al día. Cuando vivía en Madrid solíamos contárnoslo todo, nos llevábamos especialmente bien. Nos parecíamos muchísimo, aunque era una copia de mi padre.

Nunca os conté nada de Manuel, creo que ahora es el momento. Tiene dos años más que yo y estudiaba medicina, quería ser psiquiatra. Era una de las personas más lista que he conocido. Alto, pelo rizado castaño, ojos verdes como los míos. Era más de cine que de música, igual que Mery era mi compañera de concierto, mi hermano lo era de cine. Siempre preferimos una buena película de acción a una salida a discotecas. Era gracioso y extrovertido, vamos era mi padre de joven.

Era mi modelo a seguir, siempre quise parecerme un poco a él. Así que disfrute de ese día juntos como una enana.

Cuando volvimos a casa, ya estaban mis padres. Pasamos una cena muy divertida, los 5, poniéndonos al día.

Cuando nos quedamos solas mi madre y yo, aun no sé muy bien cómo y porque, le hablé de Danny. Bueno, le conté que había conocido a un chico y que estábamos conociéndonos, que no sabíamos a dónde iba todo aquello, pero disfrutábamos juntos. Mi madre se alegró mucho, siempre tuvo cierta obsesión por buscarme novio. Yo creo que todo empezó el día que le dije que yo estaba muy a gusto soletera y que pasaba de los hombres.

Le pedí que no le dijera nada a papa de momento, que cuando fuera en serio ya se lo diría yo. Y así hizo, bueno eso creo, mi padre nunca me dijo nada.
Y así llegó el día de Navidad, entre celebraciones, comida y más comida, salidas con las amigas, compras y muchos rencuentros.

Después de la comida de navidad, a eso de media tarde, quedamos Manuel, María y yo a tomar un café, en Starbucks, donde sino
.
  • Tía, pues al concierto de Londres va una chica que conocí cuando estuvo McFly en Madrid, se llama Laura, es genial.
  • Genial, no si al final va todo el mundo. ¿Dónde va a dormir?
  • Bueno, es que como va sola y eso, había pensado que podías acogerla en tu casa.
  • Ni que esto fuera un comedor social.
  • Anda Rach, que la niña es un cielo, te va a encantar.
  • Bueno pues ya puedes organizar una quedada antes de que vuelva a Londres aunque sea para conocerla.
  • Ohh muchas gracias.
  • A ver si va a ser una asesina en serie.
  • No tiene cara de loca.
  • Esas son las peores, mas sanguinarias.
  • Joder que envidia me dais, yo quiero ir. – dijo Manuel apenado.
  • Pues vente, no veo el problema. – le dije.
  • Ya no quedan entradas.
  • ¿No quedan entradas? – gritó Mery sorprendida.
  • No, lo miré el otro día y nada, bueno quedan en grada, pero no tiene sentido.
  • Vaya, una pena. – dije yo.

Mery me miro y me dio una patada por debajo de la mesa.
  • ¿Te apetecía mucho venir? – pico María poniendo cara de pena.
  • Pues si te digo la verdad si, hubiera estado genial.
  • Vaya, verdad Raquel que es una pena que no queden entradas.

Cuando quería podía ser muy pero que muy cabrona.
  • Puede que yo tenga una solución para eso. – dije finalmente sin mucho ánimo.
  • ¿Cómo? – pregunto Manuel intrigado.
  • Si, ¿cómo Raquel? – dijo Mery.
  • Tengo un amigo que creo que me puede conseguir una entrada.
  • Pero te va a costar un pastón.
  • Eso Raquel, al final te vas a arruinar. Mejor que se venga al de Madrid conmigo, sé que no es lo mismo, pero bueno.
  • No creo que sea problema de dinero, por eso no os preocupéis. – dije mirando con odio a Mery.
  • Muchos contactos tienes tú en Londres ¿no? – dijo Manuel sorprendido.
  • Si, podrías salir y llamar a tu contacto a ver si puede conseguirla – retó María.
  • ¿Ahora? – me estaba empezando a mosquear.
  • Si, ya sabes, no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. – dijo con una sonrisa maléfica.
  • De acuerdo, pero luego hablaremos tu y yo muy seriamente.
  • Vale. – dijo sonriéndome.

La iba a matar, no quería llamar a Danny ahora para pedirle nada. Era navidad por dios.

Cogí el móvil y le llame.

  • Hola pequeña, feliz Navidad.
  • Feliz Navidad. ¿Qué tal?
  • Comiendo.
  • Eso está genial.
  • ¿Ya te ha dado Mery eso?
  • ¿Que se supone que es ESO?
  • Entonces no te ha dado nada. – dijo afirmando.
  • No, no me ha dado nada.
  • Pues vete a pedírselo.
  • No quiero verla ahora mismo, estoy muy enfadada con ella.
  • ¿Por qué?
  • Porque me ha hecho llamarte para pedirte una estúpida entrada, y no es momento ni lugar, pero claro tiene que meter baza y como estamos con mi hermano sabe que no me voy a quejar ni voy a decir nada y eso hace que ella tenga el poder, y no me gusta nada que utilice la situación para que yo termine llamándote y pidiéndote una puta entrada.
  • Tranquila, no me he enterado de nada. ¿quieres una entrada para un concierto?
  • Sí.
  • ¿Para qué concierto?
  • Para el de Wembley.
  • Pero tú ya tienes entradas para ese concierto.
  • Ya, es para mi hermano, no quedan entradas de pista y quiere venir, ya lo podía haber pensado antes el puto niño.
  • De verdad sigo sin entender porque te cuesta tanto y te gusta aún menos pedirme cosas de estas.
  • Pues no lo sé, pero no me gusta.
  • Ni que me estuvieras pidiendo cosas todo el día. Esto es una emergencia.
  • Tampoco diría yo que sea una emergencia.
  • Bueno, tú cuenta con la entrada. ¿Qué clase de entrada quieres?
  • ¿Puedo elegir?
  • A ver, yo te daría una entrada VIP, pero no quiero que luego te enfades conmigo.
  • Parezco la mala de la película.
  • A ver, ¿con quien vas a ir al concierto de Londres?
  • Va mucha gente que conozco, pero ir, en plan no poder separarme, pues Mery, una amiga suya, mi hermano y Amy.
  • ¿Si te doy 5 pases VIPS me matas? Piensa que vas con gente que agradecería un montón ver el concierto de esa forma.
  • Quieres que me sienta culpable.
  • No, quiero que seas realista, la vida funciona así. La gente que tiene contactos no suele desperdiciarlos, porque lo vas a desperdiciar. Nadie te va a juzgar por que los aceptes. Y si lo hacen que les jodan. Puede que para ti no sea nada especial eso de los pases VIPS pero seguramente las otras 4 personas mueran por una entrada así.
  • Vale, pero no quiero verlo desde una grada, quiero estar en primera fila, con las demás fans.
  • Está hecho.
  • A ver cómo explico yo lo de los pases VIPS.
  • Utiliza la imaginación o di la verdad.
  • Vale no sigas, que vuelvo a quedar como la mala, porque claro me escondes del mundo y yo lo gritaría a los cuatro vientos y etc, etc.
  • Yo no he dicho eso y tampoco lo pienso. Si quisiera formalizar esto estate segura que ya estaría formalizada.
  • Tienes mucha fe.
  • Mucha.
  • Bueno ¿que tenía que pedirle a Mery?
  • Tu regalo de navidad.
  • MI QUE ¿?¿? – no podía creer lo que me estaba diciendo.
  • Si, tú regalo de navidad.
  • Jones por qué haces eso sin avisar.
  • Como dirías tu muy finamente, porque me sale de los huevos.
  • Ya, pero no es justo que tú compres un regalo y yo no tenga nada para ti.
  • Te preocupas demasiado de las cosas, no estaba preparado, solamente lo vi y supe que te encantaría. Corre no cuelgues y vete a por él.


Entré corriendo al Starbucks, llegué donde estaba María y Manuel hablando tranquilamente.
  • Mi regalo. – dije muy borde.
  • ¿de qué hablas? – dijo María, aunque si sabía de qué le hablaba.
  • Sé un poco educada y pídeselo por favor. – dijo Danny que estaba atento al otro lado del teléfono.
  • Me podrías pasar el regalo por favor.
  • ¿Mi regalo?

No entendía que la pasaba hoy.
  • No, ya sabes de que te hablo.
  • No, lo siento, se más concreta.

Manuel empezaba a flipar, no entendía nada. Que les pasaba a estas hoy. Danny se estaba poniendo nervioso.
  • ¿Qué coño os pasa? Estáis para daros dos leches. Raquel dile que quieres mi regalo por favor que te va a costar una pasta la llamada.
  • No. – conteste a Danny – ella sabe de qué estoy hablando.
  • Porque seréis tan cabezotas.
  • Vale, María podrías por favor darme el regalo de Danny.
  • Ahh, ese regalo, claro toma.

Lo cogí de mala gana y volví a salir.

  • Dios yo es que me la cargo, no sé qué coño la pasa hoy. Primero las entradas y luego esto. Parece que quiere que mi hermano sepa todo.
  • Puede que sea eso, puede que ella también necesite hablar con alguien sobre el tema. La has puesto en una situación complicada.
  • Pues que me lo diga.
  • Claro, porque tú cuando tienes algo claro sueles cambiar de opinión con facilidad.
  • Vale, bueno hablaré con ella.
  • Con amor.
  • Si, con amor. Bueno voy a abrir esto.

Cuando lo abrí no podía creer lo que veía, era la pulsera más preciosa que había visto.

  • Dios, es preciosa, me encanta. Muchas gracias cariño. Es maravillosa.
  • Me alegro muchísimo que te guste.
  • No es que me guste, es que es la pulsera perfecta. ¡Como tú!
  • Oh dios mío Raquel está poniéndose sensible.
  • Que tonto, pues ala ya no te digo nada bonito.
  • Que boba, me gustaría poder verte ahora.
  • ¿Y porque la has mandado y no has esperado a verme para dármela?
  • A eso me da igual, me gustaría verte ahora, porque tengo ganas de verte, no tiene nada que ver con la pulsera.
  • Pues vente a verme.
  • ¿Me estas invitando a ir? Eso sí que es raro, ¿te encuentras bien?
  • De verdad da igual lo que diga o haga, siempre te quejas.
  • Ojala pudiera ir, pero va a ser imposible. Tengo que dejar muchas cosas cerradas antes del 3 de enero. Siempre puedes venir a Bolton a pasar el fin de año.
  • Bueno o podemos esperar a que vuelva el 3.
  • Cagada.
  • No es eso, es que tengo una fiesta de fin de año de nivel. Lo siento.

Danny se empezó a reír.
  • Bueno princesa deberías colgar ya, no quiero que sigas siendo pobre.
  • Eso hasta que no me case contigo o con alguien rico no creo que deje de pasar.
  • A no, eso sí que no te dejo. Porque utilizarme como juguete sexual pase, pero boda por dinero, eso sí que me niego.
  • Que gracioso que eres.
  • Lo sé.
  • Bueno pequeño hablamos mañana. Pásalo muy bien.
  • Tú también princesa.

Y colgué rápidamente. Estaba harta de que siempre tuviera que hacerlo el. Volví a entrar y me senté.

  • Sí que te ha dado de sí la conversación. Pero hay algo que no entiendo, Danny y tu amigo de las entradas son el mismo. – preguntó Manuel.
  • Si, Danny es mi amigo de las entradas. Y ya está todo solucionado, tienes una entrada para el concierto.
  • Genial. Dios al final Danny me va a tener que caer bien. ¿Una entrada cómo la vuestra?
  • Más bien ha conseguido 5 entradas VIPS para nosotros.

Mery se incorporó sorprendida.
  • ¿Y has aceptado las entradas? – preguntó con miedo.
  • Si, parece que no tenía elección.
  • Joder con tu novio. ¿Cómo ha conseguido eso? Y además 5.

No sabía que contestar, Mery me miró diciéndome con la mirada, díselo todo por favor. Pero no estaba convencida. Pero sucedió algo maravilloso, le sonó el teléfono a mi hermano. Se levantó y se fuera a contestar. Qué raro, nunca hacia esas cosas. Que estaría escondiendo él.

  • Por favor Raquel díselo, dile que sales con Danny Jones.
  • ¿Por qué tienes tanto interés en que se entere?
  • Porque necesito hablarlo con alguien, o me voy a volver loca. Es un secreto demasiado gordo y Manuel pregunta cosas y no quiero ser yo quien se lo cuente. Que cuando te vayas soy yo la que estoy aquí con él, tomando café, quedando y a quien hace las preguntas es a mí.
  • Vale, pero hoy no es el momento. Te prometo que antes de irme se lo cuento todo.
  • Gracias. – dijo mientras me abrazaba.

martes, 5 de abril de 2011

Capítulo 22

Cuando aterricé en Madrid no me lo podía creer, hacia 4 meses que me había ido y realmente parecía que había sido ayer cuando cogí el avión de ida.

Iba concentrada cuando salí por la puerta, y no podía creer quien me había venido a buscar. (Que no se emocione nadie porque no era Danny con una pancarta y un anillo de compromiso, ni nada parecido, era mucho mejor).

Había asumido que cogería el metro hasta casa, pero no, ahí estaban mis 3 hermanos, Manuel, Sara y Mery (lo sé, pero para mí lo es).

  • ¿Qué hacéis aquí? AHHHHH – dije gritando y salí corriendo a abrazarlos.
  • No pensarás que íbamos a dejar volverte en Metro. – Dijo Manuel mientras me abrazaba.
  • Que guapos estáis. Os he echado de menos. – dije mirándoles de arriba abajo y sin poder parar de sonreír. Y volví a abrazarlos.
  • Tú sí que estas guapa Raqui. – dijo mi pequeña Sara.

Estaba muy mayor. Le quedaba nada para cumplir los 18 y se notaba que ya era una mujer.
  • Peque ¿cómo estás tan mayor?
  • Ya ves, estoy buenísima.
  • ¡¡Yo no he dicho eso!!
  • Ya, eso lo digo yo.

Y nos reímos juntas. Luego miré a María.
  • Joanna. – dije saludándola con la cabeza.
  • Kate. – ella repitió mi saludo.

Abrí los brazos de forma exagerada y ella me imitó. Porque terminábamos siempre haciendo el payaso. Manuel y Sara no entendían nada. Así que a modo de burla también se abrazaron.
  • Vamos, que la ronda de hermanas de vuelta a casa por navidad no termina aquí. – dijo Manuel.
  • ¿A quién tenemos que recoger? – pregunté sorprendida.
  • A Isabel, llega en tren de Lleida. – contesto Mery.


Cogí mi maleta y nos fuimos hacia donde habían aparcado. Supuse que Manuel traería su coche, pero me equivoque, traía el de papa.

  • Joder, que nivel, traéis el Insignia. ¿a qué se debe el honor?
  • Según papa porque viene su niña de Londres.
  • Y esa soy yo. Déjame conducir por favor.
  • ¿Estás segura? Aquí se conduce al otro lado.
  • Lo sé. Tendré que volver a acostumbrarme, además va a ser mi coche durante estos 15 días, así mejor que empiece ya.

Me pasó las llaves, no con muchas ganas y guardó mi maleta en el maletero.
  • Esto sí que es un coche. – dije mientras me colocaba.

Encendí la música y empezó a sonar McFly. Mire a mi hermano sorprendida.
  • ¿Y esto?
  • Cosa de María, que me quiere enganchar a ellos. No suenan mal de todas formas.
  • Ves, es que son geniales.
  • Bueno, pero vamos a poner la radio a ver qué hay de nuevo en la actualidad musical española.

Durante el viaje sonó mi teléfono, aunque no dio tiempo ni a mirar quien era, porque automáticamente se descolgó.
  • ¿Dígame? – conteste.
  • It´s me, change the language.
  • Hi, is it everything ok?
  • Si, necesito preguntarte algo importante y saber cuándo empiezas las clases, porque tengo una sorpresa.
  • Daniel Shut up por favor. – mierda, le había llamado Daniel y le había gritado – perdón por gritarte, estas en manos libres en mi coche. Estoy con mis hermanos y María.
  • Anda, en el coche. Hola a todos, soy… - dijo sin saber muy bien cómo llamarse a sí mismo.
  • Es Danny, un amigo de Londres.
  • Soy ¿Danny? – dijo algo sorprendido.
  • Si, eres Danny. Bueno que necesitabas tan urgentemente.
  • ¿Te lo digo ahora?
  • Sí, porque no se en que momento te voy a poder llamar.
  • Vale, ¿a qué hora vuelve el 3?
  • Por la mañana, a eso de las 12 creo. Como muy tarde a la 1 estoy en el aeropuerto. Luego te lo miro.
  • ¿Qué día empiezas las clases?
  • Una semana después.
  • Vale, pues no hagas planes para toda la semana.
  • Me das miedo. ¿Necesitas algo más?
  • Verte.

Y sí, me puse roja.
  • Sigo en manos libres, algo más.
  • Lo sé. – dijo riéndose. – Necesito tu DNI.
  • Joder Danny ¿dónde me vas a llevar?
  • Es una sorpresa.
  • De acuerdo, apunta – y le di el número.
  • Muchas gracias princesa, creo que está todo.
  • Cuenta Danny que casi no me he traído ropa y que no estará limpia, así que cuenta en tu planing con que tengo que pasar por casa.
  • Joe tenía una copia de la llave de tu piso ¿verdad?
  • Si, ¿Y? – me quede pensando durante unos segundos.- A no, Daniel Allan…
  • Vas a volver a hacer lo mismo que esta mañana en el taxi. – me advirtió Danny.
  • Joder. Puto Jon… - aunque no me dio tiempo a terminar su apellido.
  • ¿Qué tal María? ¿Viste lo de Manchester? – dijo Danny.
  • Que pregunta es esa, claro que sí. Muy guapos, aunque faltaron tus gafas de sol.
  • Eso parece.
  • Dile a Lee de mi parte que el pelo así le queda de muerte.

Y se empezó a reír Danny.
  • Se lo haré saber. ¿Rach ya está más tranquila? – preguntó a María.
  • Si, parece que sí.
  • Rach amor llámame esta noche.
  • Se suponía que te tenía que llamar para que supieras que había llegado sana y salva, y ya ves que estoy salva.
  • Ya, pero quiero hablar contigo, terminar la conversación. ¿o quieres terminarla ahora?
  • No, te llamo esta noche.
  • Perfecto, un beso princesa y familia.


Y colgó como siempre hacía. Ufff me había mosqueado el señor Jones.
­ Vaya, que calladito te lo tenías hermana, no sabíamos que tuvieras novio. – dijo Manuel un poco mosqueado.
  • Claro, es que no es mi novio, solo es un amigo.
  • Ya claro, un amigo, ¿los amigos te suelen llevar de viaje? Además debe de tener pasta.
  • Así se hace. – dijo Sara.
  • ¿María tú le conoces? – preguntó Manuel dándose la vuelta.
  • Aja.- contesto María haciéndose un poco la loca.
  • A ver Manuel, no te pongas histérico por favor. Es un buen chico ingles con el cual salgo a tomar algo de vez en cuando, además se preocupa por mí y me trata bien. Solamente estamos conociéndonos, vamos hace al menos una semana que no le veo. Y a Mery déjala en paz, si quieres saber algo pregúntame a mí.
  • Pues claro que quiero saber. ¿Cómo es que hace una semana que no le ves?
  • No tenemos que vernos siempre, estaba de viaje.
  • ¿De viaje? ¿En Manchester?
  • Si de viaje de trabajo, puede que en Manchester. No lo recuerdo, viaja mucho.
  • ¿En que trabaja para que tenga que viajar tanto?
  • Buena pregunta, me lo ha explicado un montón de veces y sigo sin acordarme.
  • Ahora te has vuelto tonta.
  • Imbécil que más te da en lo que trabaje.
  • Entonces si trabaja es que es mayor. ¿Cuántos años tiene?
  • Pues, va a cumplir ¿25? – dije mirando a Mery, que asintió con la cabeza – si, 25.
  • Y porque sabe Mery más del viaje que tú, y quien es Lee.
  • Esta es la última ya, estoy hasta los cojones de ti, saldré con quien me salga de los huevos, ahora no te hagas el hermano protector conmigo. Si te interesaras un poco más por mi habrías venido a verme a Londres y seguramente lo hubieras conocido. Así que ahora no me toques la moral y deja de hacerte el ofendido.
  • ¿Y por qué se lo cuentas a María y a mí no?
  • Pues porque ella es mi amiga, eso lo primero, segundo porque ha venido a verme y ha visto cosas. Y lo más importante es PORQUE NO ES MI NOVIO, ES UN AMIGO.
  • Pero con derecho.
  • Será la clase de amistad que yo quiera.
  • Me debes la respuesta a mi última pregunta.
  • Pues que estuvieron en Manchester y le enviaron una foto a Mery, Lee es un amigo de Danny, y hablan de vez en cuando, por eso sabe cosas Mery. ¿Contento?
  • No mucho, pero ya hemos llegado. – dijo bajándose del coche.
  • Tengo un hermano gilipollas. – dije apagando el motor y bajando yo también.

Cuando llegamos todavía quedaban 10 minutos para que llegara el tren, así que nos acercamos a tomar un café hasta que llegó. Manuel estaba mosqueado conmigo, tenía que hablar con él cuando llegásemos a casa tranquilamente.

Cuando llegó Isabel sucedió algo que nos dejó helada a las tres, que estaba pasando en el mundo. La relación que teníamos Manuel y yo con Isabel era cordial, era la hermana de María, no había mucho más. Pero según se saludaron Manuel e Isabel, parecía haber mucho más que cordialidad.

Dejamos a María e Isabel en su casa, quedé en llamar en cuanto viera a mis padres y supiera los planes que tenían. Pero cuando llegamos a casa no había nadie, estaban trabajando los dos.

Sara se metió a su cuarto con el ordenador y yo me senté en el sofá al lado de Manuel, que veía la tele, bueno hacia zapping.

  • ¿podemos hablar? – le pregunté.
  • Claro, de que quieres que hablemos.
  • De lo que ha pasado en el coche.
  • No quiero discutir más contigo, acabas de llegar a casa después de 4 meses fuera, no quiero que volvamos a discutir.
  • Pero podemos hablar sin discutir, perdona por cómo te he hablado antes, es que no me gusta cuando te comportas así, tengo casi 22 años y creo que soy capaz de cuidar de mi misma.
  • Lo sé, pero me fastidia que pienses que no me preocupo por ti por no ir a verte a Londres.
  • Ya sabes que me gusta decir tonterías.
  • Pero esas tonterías a veces resultan que son verdad, me hubiera encantado ir a verte, te echaba de menos, sentía que te estaba abandonando.
  • Vamos Manuel, no digas tonterías, sé que te preocupas por mi aunque estés aquí en Madrid y yo allí.
  • ¿Y por qué no me has contado lo de Danny?
  • Porque la historia de Danny es muy complicada.
  • ¿te gusta?
  • Hombre, algo me gusta, sino no “saldría” con él. Pero no es oficial, no somos pareja, solo nos lo pasamos bien juntos. Es un tío genial, te gustaría.
  • No encuentro la parte complicada de la historia.
  • Es que no te he contado la parte complicada de la historia.
  • No lo va a hacer.
  • Ahora no, cuando llegue el momento serás el primero en saberlo. Bueno miento, sabes que te enteraras siempre después que María, pero después sabes que eres el primero.
  • ¿Solo sabe de su existencia María?
  • Más o menos, que yo le haya contado todo solo María. Luego lo saben tres amigos de Danny y mi jefe Joe. Y luego está Amy que se huele algo, pero yo no la he contado nada.
  • Que esconderás.
  • Si lo supieras te desmayarías.
  • ¿Es malo?
  • Depende, a mí no me gusta mucho, me gustaría otra cosa, pero es lo que hay.

Le había dejado un poco rayado, me acerqué y le di un gran abrazo.
­ Voy a llamarle, que tengo mucho miedo de sus ideas.

Cogí mi ordenador y me fui hacia mi cuarto. Todavía no había entrado. Todo seguía igual. Me senté en la mesa y conecte mi ordenador a la corriente.

Mientras se encendía escribía a Danny un SMS.

Llamándote. Conéctate rápidamente.

Que borde era. Pero estaba un poco mosqueada. No tardó en contestar.

Estoy en la cama, no me hagas bajar a por el ordenador por favor.

Pobre, me dio un poco de pena, se me ocurrió algo.

Utiliza el Skype del iPhone.

Y eso hizo, 5 minutos después estábamos hablando.

  • Hola dormilón.
  • Como que dormilón, me acababa de meter en la cama y ya me estas llamando.
  • Pero te he salvado la vida, al no hacerte bajar a por tu ordenador. Sí que tienes mala cara.
  • Ya, es que estoy muy cansado. Pero tú eres muy maja eh, hace una semana que no me ves y lo primero que me dices es que estoy feísimo.
  • He dicho que tienes mala cara nada más. Y yo te vi el otro día en la tele, eso cuenta. Ya que ahora también te veo por la tele.
  • ¿Qué tal el viaje?
  • Bien todo bien, hasta que has llamado a mi teléfono.
  • Ahh eso, es que necesitaba saber cosas antes de meterme en la cama a descansar.
  • Eres consciente que soy pobre verdad.
  • Si, tranquila que no te va a costar ni un penique.
  • Vale, y tú recuerda que eres rico pero no está bien tirar el dinero.
  • Pesada.
  • Tú sí que eres pesado, y no entres en mi casa.
  • Pues no sé cómo me lo vas a impedir.
  • Llamando a Joe para que no te de la llave.
  • Tarde, ya la tengo.
  • Mientes.

Se levantó y volvió con mis llaves en la mano.

  • ¿Miento? Puede, pero mira esto. ¿no serán las llaves de tu casa?
  • Eres bueno.
  • No sé cómo hay alguna parte de ti que lo duda.
  • Porque yo te suelo dar 100 vueltas como mínimo.
  • Pues hoy te voy ganando yo. Primero te salvo de revelar mi identidad dos veces en un mismo día. Luego tengo una sorpresa, las llaves de tu piso. No sé, si calculamos a mí me sale que gano.
  • Y a mí me sale que te odio. Además me he peleado con mi hermano por tu culpa.
  • Y yo que he hecho.
  • Pues llamar, se siente herido porque no le he contado nada sobre ti.
  • Pero como tú no te cansas de repetir, no somos pareja, es decir no tendría por qué haber nada que contar.
  • Eso le he dicho yo, pero no está muy convencido.
  • Pues claro, tampoco entramos mucho en la definición de amigos. Como que hay un montón de cosas que hacemos que no se encuadran bien en esa definición.
  • ¿Con eso quieres decir algo? – lo que me faltaba.
  • Que va, yo estoy muy contento como estamos. Pero tienes que entender que la gente no se crea lo que les intentas vender, hay una parte de ti que ni siquiera ella se lo cree. Y más cuando han escuchado la conversación que hemos tenido antes.
  • Mira, no me ralles la cabeza.
  • La pregunta es ¿Tu eres feliz así?
  • Pues claro que soy feliz.
  • Pues ya está. ¿Le has contado muchas cosas de mí?
  • No he dado detalles sobre ti, descripción a grandes rasgos. Pero no va a terminar ahí. Estas navidades se lía.
  • Pues nada, tú me llamas y yo me presento allí. Eso sí que sería buenísimo. ¿de todas formas me conocería?
  • Pues no lo tengo claro, creo que sí. Hoy cuando me he subido en el coche había puesto un cd de McFly, Mery le está intoxicando.
  • La voy a contratar, es buenísima. – dijo mientras abría la boca como un león.
  • Te voy a dejar dormir.
  • No, si estoy bien.
  • Bien cansado. Venga vete a dormir, a cambio dejo que me llames cuando te apetezca.
  • ¿Aunque estés en manos libres? Ah y ¿porque me has llamado Danny antes?
  • Porque te he gritado Daniel y no es muy normal que luego te llame Jack.
  • Bueno, todo es posible. Me gusta cuando me llamas Daniel, aunque siempre que lo haces sea gritándome.
  • Me encanta cuando te pones así de achuchable.
  • Tenías que estar aquí para hacerlo.
  • Ya, me encantaría estar ahí contigo ahora mismo Daniel.
  • Mmmm, Daniel, me pone.
  • Como no, alguna cerdada tenía que decir.
  • Ya lo sabes, mañana te llamo, si consigo despertarme.
  • Duerme bien dulce Daniel.
  • Un beso princesa.- se acercó el teléfono a la boca y dio un beso sobre la pantalla.

Se lo separó, me guiñó un ojo, me sonrió y cortó la comunicación. Ahora mismo sí que tenía más ganas de verle que las ganas que tenía de ver a mi familia.

lunes, 28 de marzo de 2011

Capítulo 21

Cuando nos levantamos a la mañana siguiente seguíamos cansadas y nos levantamos algo desanimadas. No queríamos que llegase la hora de despedirnos.

Después de desayunar y dejar todo preparado decidimos salir a dar una vuelta por Londres. El vuelo salía a las ocho del a tarde, así que teníamos el día entero para disfrutarlo.

Pasamos un día de compras y risas, sin preocuparnos de que horas después nos tendríamos que despedir. Pero llegó la tarde, llego el momento de ir al aeropuerto.

De camino hacía allí Mery recibió un sms.

  • Dios mío, no me lo creo. Es un mensaje de Harry y Dougie. Me va a dar un algo.
  • Tranquila, es solo un mensaje.
  • Solo un mensaje, como se nota que hace tiempo que pasó tu amor incondicional por cantantes o actores.
  • Es verdad, hace un tiempo que no me obsesiono con nadie. Que mierda.
  • Te aseguro que no, mejor, es un problema. Yo hay días que no puedo verle ni en fotos, porque duele.
  • ¿Y como ha sido verle en vivo y dormir abrazadita a él?
  • Pues no me creo que haya pasado. No soy consciente.
  • Yo tengo fotos que lo demuestran y creo que Danny también.
  • ¿¿QUE TIENES FOTOS??
  • Hombre pues claro, estabais muy cuquis. Bueno no me has dicho que te han puesto.
  • Mery, buen viaje. Esperamos verte muy pronto y poder disfrutar de otra película. Aunque Dougie prefiere que no sea de terror porque su hombría queda cuestionada. Hasta pronto. Pudd.
  • ¿Han firmado con Pudd? ¿Qué cojones es eso?

Mery estaba en sock. No podía articular palabra.
  • María reacciona por favor.
  • Perdona, no te estaba escuchando. ¿Qué decías?
  • Que qué cojones es Pudd.
  • Ah, se me olvida que eres una virgen de McFly. Bueno virgen de información porque de lo otro… eres tú la única que no lo eres.
  • Hombre no creo que todas las fans de McFly sean vírgenes, no son los Jonas Brothers.
  • Si no dices la tontería no te quedas a gusto ehh.
  • Ya me conoces.
  • Pues a ver Pudd viene de unir sus dos apellidos, si juntas Poynter + Judd, queda Pudd. Y si sumas Fletcher + Jones, obtenemos Flones. Y esas son las parejas de McFly.
  • Gracias Mcestra.
  • Un placer. No sé qué vas a hacer sin mí por aquí.
  • Llorar por las esquinas, escribiendo corazones y tu nombre dentro.
  • Qué bonito. ¿Y en que ha quedado tu relación con Danny?
  • Ya tardabas en preguntar.
  • No me puedo ir con esa duda.
  • Pues mira, no tenemos ninguna relación, él se va toda la semana por ahí.
  • Si a Manchester.
  • Tú tienes un problema. Bueno eso y cuando vuelva si me apetece le veré, si le apetece me verá y poco más. Ha disfrutar.
  • Vale, aunque no te voy a mirar a los ojos, porque entonces tendría que decirte que empiezo a ver ese brillo en tus ojos.
  • Pues eso, deja de ser tan sabionda.
  • Te voy a echar de menos Katie.
  • Y yo también … - dije intentando recordad el nombre de la otra canción que le gustaba a Mery y con el cual se había autobautizado.
  • Joanna.
  • Eso Joanna.
  • Cuando llegues a casa quiero que te la pongas y escuches atentamente la letra, luego entenderás que estoy en lo cierto en llamarme así.
  • De acuerdo. Será lo primero que haga, incluso si me estoy meando, pondré la canción y la escucharé. Si me suena el teléfono lo dejaré sonar para poder escuchar tu canción. Si se empieza a quemar la casa no la abandonaré hasta estar convencida que esa canción te describe plenamente.
  • Eres una payasa.
  • Ya, me lo dicen mucho últimamente. Pero es mi encanto.
  • Yayayaya!

Y nos empezamos a reír sin poder parar.

En un abrir y cerrar de ojos Mery ya no estaba, volvía a estar sola en esta inmensa ciudad.

Pero no me podía quejar, puede que echara de menos a Mery, pero también es verdad que hablábamos todos los días. El tiempo pasaba volando.

En la universidad cada vez había más trabajo que hacer, cosa que no dejaba mucho tiempo libre. Aunque claro que salíamos, yo los fines de semana no podía, pero vamos ya se sabe que los jueves eran los nuevos viernes.

El trabajo cada vez era mejor y desde la visita de McFly, el bar cada día iba mejor, había más gente y más grupos interesados en tocar.

Y si os preguntáis que paso con Danny, bueno nos veíamos de vez en cuando, siempre que se lo permitía su agenda, y con tanta promoción pasaba más tiempo fuera de Londres que en Londres. Pero disfrutábamos como unos enanos cuando estábamos juntos. Quedábamos y estábamos horas y horas hablando. Todo iba perfecto, aunque yo seguía en alerta con el tema de la prensa.

Y así, sin darme cuenta llegó la hora de volver a casa por navidad. No me podía creer que ya fuera finales de diciembre, había pasado volando. Y ahí estaba yo, montada en un taxi de camino al aeropuerto. Tenía muchas ganas de ver a la gente y pasar las navidades en familia. Iba tan concentrada en mi misma que cuando sonó el móvil pegue un pequeño grito.

El taxista me miró y le pedí disculpas.

  • Hombre sigues vivo. – dije en tono de guasa.
  • Sí, es que ayer cuando llamaste estaba en la tele y cuando vi la llamada era muy tarde y no quería despertarte. – dijo Danny con tono de arrepentimiento.
  • Ya sé que estabas en la tele, te vi.
  • ¿Me viste en la tele? ¿tu? Qué raro no.
  • Si, ya ves, es que es la única forma que tenía en ese momento de saber dónde estabas y que te deparaba el futuro.
  • Pues ya te lo digo yo ahora, estoy llegando a Londres en tren ¿dónde estás tú?
  • En un taxi camino al aeropuerto.
  • ¿A dónde cojones vas?
  • Pues a Madrid, es navidad. Por qué crees que te llamaba anoche, quería verte antes de irme.
  • ¿Y cuando vuelves?
  • El tres de enero.
  • No puede ser.
  • Sí, es navidad. además tú te vas a tu pueblo.
  • Sí, pero pasaré unos días en Londres.
  • No te preocupes, el tiempo pasa volando, en nada me tienes de vuelta en Londres.
  • Como siempre tú lo ves todo tan fácil.
  • Joder y tú todo lo complicas tanto. Ni que nos viéramos tanto, con tanta promoción no paras por Londres.
  • Pues por eso me jode.
  • Ya bueno pero que le vamos a hacer. No me voy a amargar. Me gusta ser feliz, y aunque no te vea durante dos semanas seguiré feliz. Porque me hechas mucho de menos y si me hechas mucho de menos significa que te curraras una sorpresa para enero. Y me encantan las sorpresas.
  • ¿Es una indirecta?
  • No, si pudiera te lo diría a la cara.
  • Te odio.
  • Y yo a ti por ser tan famoso y popular.
  • Bueno, así estamos en paz. Así que quieres que te prepare una sorpresa para cuando vuelvas a Londres.
  • No he dicho eso exactamente, pero si te apetece no te voy a quitar yo la ilusión.
  • No llego a despedirte ¿verdad?
  • No, estoy de camino al aeropuerto.
  • ¿En tu coche?
  • Como voy a ir en mi coche, y luego que hago con él, me lo meto por el culo. Tenías que haber estado aquí para llevarme tú.
  • Es para lo único que me quieres.
  • Y no te olvides del sexo.

Lo del taxista ya empezó a ser algo exagerado. Tenía la mirada de: por favor que diga el nombre de la persona famosa, necesito saber quién es. Y yo le iba a dar lo que quería.
  • Ya lo sabía yo, un juguete sexual.
  • Para Jack, Jack, Jack… pero que gracioso eres, hahaha!

Se separó el teléfono del odio y le dijo a alguien.
  • Se ha vuelto loca.
  • Bienvenida a mi mundo.- escuche como Dougie me gritaba.
  • Dale un beso a Douglas de mi parte. – dije conservando una voz refinada.
  • ¿Qué coño te pasa? – dijo medio gritando.
  • No grites por favor, que estoy en un taxi.
  • ¿Y te está escuchando el taxista?
  • Eso es.
  • ¿Le estás vacilando?
  • Si, tiene demasiada curiosidad.
  • Ya pensaba que se te había ido la cabeza.
  • No, aunque no creo que la haya tenido nunca en su sitio. Ya sabes que estoy loquísima.
  • No lo dudo ni por un segundo. Llámame cuando llegues a casa, para saber que no se ha estrellado tu avión.
  • Si pasara eso seguramente te enterarías.
  • Bueno tú mantenme informado, ya sabes que soy capaz de presentarme allí a pasar la Navidad.
  • No te atreverías.
  • Oh sí, no me retes.
  • Te advierto una cosa Daniel Alan..
  • Sí, muy bien, tu di todo mi nombre completo, venga ahora di David Jones.
  • … quiero decir Jack Alan Grifin.
  • ¿Así es como piensas solucionar la cagada?
  • Lo siento vale, no claro que no cariño, como iba a estar pensando en otro, no, cosas del trabajo. Que va como voy a tener una aventura con Danny, si es horrible.
  • Vale, es suficiente, tampoco te flipes tú ahora que cuando te pones dramática exageras demasiado.

Yo solo pude resoplar.
  • No te preocupes, que no voy a ir a verte, pero vamos, ni que te avergonzases de mí.
  • Y dale, sabes perfectamente que no es eso.
  • Lo sé, pero me gusta picarte.
  • ¿Te he dicho que te odio?
  • Cada día y me encanta. Que tengas buen viaje princesa.
  • Tú también capitán, te llamo cuando llegue a casa.
  • Esperaré impaciente, vamos pienso sentarme delante del teléfono hasta que suene.
  • Pues mejor ponte delante del ordenador, porque tú serás rico pero yo no, así que pienso llamarte por el Skype.
  • Mmmmm, sexo por videoconferencia. Mmmm.
  • Eso te lo tendrás que ganar. Salido.
  • Un beso princesa.


Y colgó sin dejar que le contestara nada. Sonreí y guardé el móvil. Tenía ganas de verle pero a decir verdad tenía más ganas de ver a la familia. Bueno, después de esa conversación no sabría yo que decir.