miércoles, 23 de noviembre de 2011

Capítulo 8 - 2


El día siguiente se dio bien, la rutina de todas las mañanas viendo niñas y más niñas pasar. Eran adorables en su gran mayoría. Cuando terminamos el día salimos rápidamente para el hotel, nos preparamos y nos encaminamos para donde habíamos quedado con las chicas a tomar algo antes de entrar.
Se sorprendieron al ver que no pensábamos hacer cola, si supieran todos los conciertos que vimos ese verano, no estarían tan extrañados.

Esa tarde, en cambio, no nos libramos de Danny y Emma. Vamos Danny se podría haber venido y haber dejado a la novia en cualquier cuneta cercana o lejana, eso al gusto del consumidor.

Lo bueno de esto es que las chicas conocieron a Emma por fin, aunque hay que decir que no dijo casi nada en toda la tarde. Puede que estuviera un poco cortada con nuestra forma de ser o incluso de tratar a los chicos. Había mucha confianza y nosotras no teníamos vergüenza a nada y menos si pones delante de nosotros algo de alcohol, como estaba pasando en esa ocasión.

Debo remarcar de ese día la forma de saludarse Danny y María, había dolor en la forma de abrazarse, de mirarse. Ella como si estuviera defraudada y él como si se sintiera culpable. Suponía que había cambiado su relación, en esos meses no me había planteado como podía estar cambiando sus vidas, ni la de los chicos ni la de mis amigas. No quería que tuvieran que romper su relación por mí, me sentí mal al verles mirarse así, ella esperando una disculpa y él esperando que le perdonara.

Me destrozó a la vez ver a Emma con cara de pocos amigos al ver como se abrazaban, celosa incluso de eso. Me paré unos segundos antes de sentarme a su lado y la susurré.

  •    No te preocupes, no es el estilo de Mery, solo se tienen cariño. Además Mery no me haría algo así, así que no te preocupes por eso. – y me fui a sentar al lado de Bárbara.

La tarde se tornó graciosa, llena de risas como en los viejos tiempos. Alguna que otra vez Danny y yo nos mirábamos, en esos momentos que recordamos cosas del pasado, nuestras miradas se unían y se sonreían. Seguía habiendo algo entre nosotros, cierta conexión, de esas que no necesitas hablar, solo con mirarse funciona. Esas situaciones me llenaban de rabia, no sabía como podíamos haber terminado así cuando todavía quedaba eso, cuando todavía lo teníamos.

Preferí dejar de pensar y centrarme en pasarlo bien, en disfrutar de la tarde. Y a decir verdad no se hizo complicado. Una caja atacó a Laura, una sombrilla casi nos mata al caerse al lado nuestro. Si a todo esto le juntas cerveza, las historias se vuelen mucho más graciosas.

Cuando quedaban 10 minutos para que empezaran a tocar decidimos entrar. Nos habían conseguido entradas para nosotras y Tommy se había ocupado de conseguir entradas para los chicos y Emma. Aunque de esas cosas ellos no eran conscientes, no sabían nada de lo que había pasado ese verano en USA.

Entramos y nos colocamos al lado izquierdo, Cris tenía un amor por Jack que no era normal. No era amor real, sino que la ponía a mil. Nos pusimos en un sitio donde no había mucha gente y nos preparamos para que empezara el concierto.

Como María estaba cobrándose la apuesta que ganó esa primera vez que compartió cama con Dougie y Harry, les utilizaba para que nos hicieran de todo. Les hizo que nos trajeran bebidas y que por supuesto nos invitaran ellos. Se ponía cada vez más interesante la noche.

  •    Vamos a ver chicos, os vamos a contar los secretos de ver los conciertos como gente normal. Eso sí, una vez que lo probéis, no os vais a querer volver a perder un concierto con nosotras, incluido los vuestros. Bueno en los vuestros somos las mejores. Pero vamos al caso, pautas principales, vivir la música como si no hubiera un mañana. – les contaba María a los cuatro.
  •    Tenéis que gritar barbaridades a los músicos, es importante ese detalle. – continuó Bárbara.
  •    Callarte durante los 5 primeros segundos de la canción, descubrir cuál es y gritar de la emoción de que toquen esa canción. Si además tiene un significado para ti y tu amigo, hacer hincapié en el NO ME LO CREO TIA… y dar saltitos y gritos de emoción. – continué contando yo.
  •    Inventarte juegos de beber con canciones o palabras. Por ejemplo con McFly es muy fácil, Danny hace las P escupidas, muy escupidas, entonces cada vez que Danny canta una, nosotras bebemos un sorbito. – les explico Cris.
  •    Y lo más importante de todo, decir y analizar todas las tonterías que hacen encima del escenario y comentarlo con aquellos que están a tu alrededor. Además de hacer llamadas a los amigos que te piden canciones o porque te recuerden a alguien. Y ya como forma opcional hacer millones de fotos. – finalizó Laura.
  •    ¿Todo claro? – concluyó María.

Se quedaron flipando de todo lo que les estábamos diciendo, aunque sus caras eran graciosas, como si tuvieran ganas de vernos en acción.
  •    ¿Vamos a ser testigo de esos 5 puntos ahora mismo? – preguntó Tom.
  •    Hombre pues claro, no queremos que os asustéis, perdemos las formas en los conciertos con cierta facilidad. – nos justificó María.
  •    Vale, intentaremos no asustarnos y seguiros el ritmo. – rió Harry.
  •    Eso queremos ver, no esperamos menos de vosotros, veamos de que es capaz McFly. – reté.

No tardaron nada en empezar y nosotras no tardamos en perdernos en su música, en las vivencias de ese verano, amargo y perfecto en la misma medida. Tom, Harry y Dougie no perdieron el tiempo y saltaron y vivieron en nuestra misma intensidad. Reímos, bailamos y disfrutamos con esos cuatro chicos americanos subidos al escenario. Danny en cambio estuvo más pendiente de Emma que de disfrutar el concierto.

No parecía que Emma estuviera muy a gusto en ese ambiente, ni con la música que tocaban. Llego un momento del concierto que se sentó en el suelo, apartada de nosotros, jugando con su BlackBerry. Danny estaba confuso, no sabía si debía estar con ella, sacarla de allí aunque por cómo nos miraba tenía ganas de juntarse a nosotros y disfrutar como hacíamos. Estaba entre la espada y la pared.

Llego un momento en el concierto que el cantante, Alex, paró y le preguntó al batería, Rian, que era eso que quería decir. Todos esperábamos que fuera alguna tontería, lo más lógico en ese tipo de conciertos, pero lo que dijo nos hizo enloquecer más aun y abrió la caja de pandora de todos los acontecimientos de esa noche.

  •    Bueno es que tenemos una canción que nunca hemos tocado en concierto, vamos es de nuestro último álbum y sabemos que hay un grupo de chicas en el público que la adoran. Queríamos dedicársela esta noche a nuestras Stalkers personales, además de ayudar a pagar la hipoteca del bus de gira han conseguido el record Guinnes en conciertos de All Time Low. Por vosotras Stalkers.

Nos miramos las unas a las otras, negando con la cabeza, sin saber qué hacer, como actuar y sin esperar la canción. Pero todo se desató en el momento que empezó la música. No lo podíamos creer, estaban tocando Get Down On Your Knees And Tell Me You Love Me y no solo eso, la tocaban para nosotras.

Nunca habíamos vivido tanto el punto de remarcar el NO ME LO CREO TIA que en ese concierto y con esa canción. Bailamos y reímos como nunca antes, nunca nos habían dedicado una canción en un concierto de ese modo y grabamos la actuación en nuestra memoria a fuego, tanto que años después seguíamos recordando ese momento y riendo como si volviéramos a vivirlo. Los chicos alucinaron de lo que estaban viviendo, ellos no sabían que les conocíamos y menos que les conocíamos hasta el punto de que nos dedicaran canciones sobre el escenario.

Danny parecía ofendido, tanto del hecho como de nuestra reacción. Se acercó a mi cuando terminaron de tocar y me dijo al oído.
  •    Si yo hubiera hecho eso me hubieras matado. – estaba dolido.
  •    Nunca lo hiciste así que nunca lo sabremos. – y me alejé de él.

Lo que menos quería en ese momento era pensar en aquello, en esos días felices. Continuamos disfrutando de lo que quedaba de concierto y cuando terminaron estábamos tan agotadas que casi no podíamos movernos.

Nos sentamos en el suelo, esperando que el recinto se vaciara o que recuperásemos la energía, cosa que era complicado después de todo lo que saltamos durante esa hora y media. Tom, Harry y Dougie nos acompañaron, estaban igual de cansados que nosotras, parecía que lo habían pasado bien. En cambio Danny y Emma habían desaparecido, no les veíamos por ningún lado.

Mi mente volvió a esa frase que me había dicho Danny después de escuchar la dedicatoria de Rian, parecía que no le había gustado, tenía rencor en su voz. Me sentí culpable, de toda nuestra relación, de que todo se hubiera terminado por mi culpa, cosa que llevaba pensando desde esa noche, o al menos durante ese primer mes en Nueva York cuando casi no salía de casa.

Y sentí dolor, mucho dolor. Tuve ganas de correr y pedirle disculpas, creyendo que así podríamos solucionarlo y volver a estar juntos. Pero en vez de eso, en vez de armarme de valor y preguntarle sobre esa noche, me levanté y les llevé al camerino. Como ya hice en agosto me refugié en los brazos de Rian de nuevo.

Cuanto más nos acercábamos al camerino más escuchábamos la música del fondo. Igual que Danny y Emma desaparecieron, volvieron a aparecer. Pero ya no me importaba nada él, ni ella y menos aun lo que pensara de mí. O eso quise creer.

Todo se convirtió en locura cuando cruzamos el umbral de ese camerino. Ellos gritaron, nosotras gritamos y corrimos a saludarnos entre carcajadas. Tanta fue la emoción que Cris terminó saludando a Jack con un morreo. Esta chica no perdía nunca el tiempo y menos si se trataba de Jack, ya quedo demostrado ese verano.

Cuando llegué hasta Rian no podía creerlo, me abrió los brazos y me sonrió con su inmensa sonrisa. Ese verano descubrí a un buen amigo, cierto que nos acostamos más de una vez, pero ambos sabíamos que no iba a llegar a nada. Fue fácil apoyarse en él, incluso serle sincera con la historia de Danny. Y sin entender cómo, supo que algo iba mal, que yo estaba mal. Me dio un dulce beso en los labios, un beso que no duró más de dos segundos y luego me abrazo. Al hacerlo me derrumbé, sentí morir por unos segundo, aunque no me dejó hacerlo. Me susurró al oído.

  •    No lo hagas, no permitas que te vea así. No se lo merece.

Y siguió abrazándome fuerte, para que no me derrumbara. Funcionó en parte. Nos separamos y volví la vista. Busque a Dougie, Tom y Harry, me había olvidado totalmente de ellos. Dougie me miró preocupado, debía hablar con él, aunque ahora no era el momento, debía presentarles.

Algo raro se instaló en esa sala, una tensión que no era normal, como si McFly se sintiera traicionado, vendido por nosotras. Aunque nuestra relación no fuera para nada parecida, al menos en lo que a mi respectaba. Es cierto que ese verano cogí mucho cariño a esos cuatro, pero no podían competir con lo que sentía por Danny, por sus tres hermanos, en parte porque ellos eran los que estaban a mi lado los días que más dolían aunque fuera a la vez su recuerdo el que hacia esos días insoportable.

Tras las presentaciones y explicaciones de parte de las historias de nosotras con ambos grupos, pareció que las tensiones disminuyeron. Aunque la cara de Danny no cambió, se notaba algo de odio al mirar a Rian o al mirarme a mí. Esto no podía salir bien.

Decidimos continuar la fiesta en un local cercano que le habían recomendado a Zach. Tanto ATL como McFly tenían el día libre, así que no había excusa para no salir a celebrar el reencuentro. Aunque no todos estaban de acuerdo en salir a celebrar nada. Entre ellos Emma, se empeñó en que quería irse a dormir, que ya era tarde y había pasado un día agotador. Danny la acercó al hotel, sin embargo algo sucedió de camino, porque Danny se volvió a unir a nosotros una hora después con una cara larga y con la mirada al suelo.

En ese momento a mi estómago le dio un vuelco, no me gustaba verle así de destrozado y tuve la necesidad de ir tras él. Rian vio mis intenciones y se acercó más a mí.
  •    No lo hagas. – pidió más que exigió.
  •    Lo se, pero no puedo dejarle así. Independientemente de todo sigue siendo mi amigo. O algo así. – intenté justificarme.
  •    Si sigues así no vas a superarlo nunca. Trabajas con él, haces de psicóloga. No seas imbécil, está con la morena esa. – dijo enfadado.
  •    ¿Y qué hago? ¿Me vuelvo a acostar contigo? La última vez que lo hicimos no funcionó.
  •    Puede ser, pero al menos lo pasamos bien. -  rió de forma picara.
  •    Eso no te lo negaré nunca, pero una cosa no quita la otra. Puedo ir a hablar con Danny y luego acostarme contigo. Ni que al hablar con él fuera a pedirme salir de nuevo. – suspiré.

Sonrío y me acarició la cara. Era demasiado sexy y adorable a la vez, pero no había eso que debía haber entre nosotros, era un amigo con beneficio, un gran amigo. Nos dimos otro dulce beso y decidí acercarme a Danny a ver que tal estaba. Cosa que definitivamente no debí hacer. Aunque era cierto que lo deseaba con todas mis fuerzas y que me destrozaba verle así. Mientras me acercaba recordé una conversación que tuvimos una de las primeras veces que dormí en su casa, conversación que me hizo recordar viejos tiempos y que juntados con el alcohol no terminaron en buen puerto.

Estaba sentado en un sofá apartado de la discoteca, apartado del mogollón tomando una cerveza. Me senté a su lado, me miró y suspiró. Vi dolor en su mirada, además de rencor. No lo pude remediar y le deposité un dulce beso en sus labios, corto y sin casi tiempo para pensarlo.

  •    Espero que tengas una explicación lógica a esto. Joder estás loca. -  no sabía que pensar en ese momento.
  •    Ya te lo dije una vez, cuando te viera triste te besaría, fueras mi novio o no lo fuera. Para demostrarte que sigo aquí.
  •    ¿Y qué le parece a tu polvo tirita? – iba a hacer daño.
  •    No voy a hablar contigo de ese tema, no te incumbe, no estamos juntos ni lo estábamos cuando le conocí.
  •    ¿Pero esperas que hable contigo sobre mi tristeza? Cuando el problema eres tú y ese gilipollas. A ver si comprendes que no podemos ser amigos o al menos eso me has dado a entender tu misma.
  •    Eres un puto gilipollas y obviamente tú y no Rian. No puedes tratar así a las personas que se preocupan por ti. Siento ser el motivo de tu tristeza pero aquí estamos jugando los dos al mismo juego, así que no comprendo para nada tu actitud ahora mismo conmigo. Cuando yo debería ser la que te trate así, ya que eres tú el que estás dando por culo todo el día con tu escultural novia y es ella la que se dedica a joderme la vida. Así que querido Daniel que te la pique un pato un rato.

Me enfadó la forma en la que me había hablado, iba con la mejor intención y encima me trataba como si tuviera la culpa de todo. Si, le había besado, era lo peor. Me levanté y me fui a la barra en busca de una cerveza o al menos en busca de una excusa para no estar sentado a su lado.

Al fondo estaban los demás bailando, Rian se había unido al grupo pero no era todo tan bonito como cabía esperar. María y Dougie parecían discutir un poco retirados del grupo. Ella mostraba desafío e incredulidad ante las palabras de él. Él en cambio estaba defraudado por los argumentos que ella le daba. No sabía de qué hablaban, no era normal que se llevaran tan mal últimamente. Volvieron a juntarse con el grupo, separados el uno del otro, y empezaron a pasarlo bien. Al menos María, ya que Dougie continuaba con la misma cara de tristeza.

Cris disfrutaba con Jack. Reían, cantaban, bailaban y se besaban de vez en cuando. Era gracioso verles así, me hizo recordar el verano, ella fue la que empezó la gira de las Stalkers por USA. Ella y su obsesión por Jack. Cosa que al final consiguió, bajándole de los altares de músico inalcanzable a hombre americano que me pone en una discoteca. Base “fundamental” en toda relación con un famoso.

Mientras les observaba, Danny se acercó a la barra, se sentó en un taburete al lado mío y esperó a que le mirara.
  •    Lo siento. – pude leer en sus labios.

Se agradecía algo así después de todo.
  •    No tendría que haberte besado.
  •    No, no deberías. Con haberme preguntado que me pasaba era suficiente. – seguía serio.
  •    Me gustaría tanto que las cosas volvieran a estar bien entre nosotros. No me refiero sentimentalmente – que también pensé – sino que fuera fácil estar a tu lado.
  •    Llevo un mes sintiendo que la gente piensa que yo no quiero eso. Como si a mí me gustara toda esta situación.
  •    No creo que sea así, o eso espero. – dije con esperanza.
  •    ¿No crees que preferiría no estar así contigo? ¿Qué no me gustaría poder tomarme ahora mismo una cerveza contigo riéndonos de las tonterías del día sin que al mirarnos haya dolor en nuestros ojos?

Sentía todo lo que decía, quería que sus palabras fueran posibles, aunque todos sabíamos que no era así de simple.
  •    ¿Y por qué no podemos? Tomemos tequila en vez de cerveza. – dije con ilusiones vacías.
  •    Al menos todavía me haces sonreír. Sabes que me encantaría, pero hay demasiado dolor, demasiada mierda. – y fue perdiendo su preciosa sonrisa.
  •    A lo mejor es hora de limpiarla. Vamos Danny compórtate como un adulto, comportémonos como tal. – intenté que reaccionara. - ¿No queda nada por lo que luchar debajo de tanta mierda?
  •    No lo hagas más difícil de lo que es Raquel, suficiente he tenido esta noche. – estaba molesto.
  •    Eres un cobarde Danny, un puto cobarde. - me levanté y me acerqué violentamente a él. – Llevas celoso toda la noche, no soportas que nadie me toque – continué dándole con el dedo en su pecho - ¿Cuándo piensas reaccionar? ¿Cuándo tenga novio? Ten claro que no te voy a estar esperando. – comencé a gritar.
  •    Me dejaste muy claro el día de mi cumpleaños que no era más que el pasado. ¿Y ahora me pides que reaccione? ¿Qué cojones tienes en la cabeza joder? – se levantó él y su voz.

Nos miramos fijamente sin movernos cuando apareció Dougie.
  •    ¿Otra vez? Me tenéis hasta las pelotas. No pienso permitir que os sigáis destruyendo el uno al otro. Uno es mi hermano y la otra una de las personas que más me ayudaron en el peor momento de mi vida. Así que hasta que no os comportéis como personas civilizadas no os habléis. – respiró profundamente. – Voy a llevar a Rach con Bárbara y ahora vuelvo a por ti.  – me cogió del brazo y me llevó por toda la discoteca.

No tenía ni idea de donde estaba Bárbara, solo sabía que estaba llena de rabia. Puñetero Danny Jones.

Llegamos a uno de los reservados que había y lo que vimos al otro lado fue gracioso, al menos para mí. Dougie no tenía el mismo parecer que yo sobre el tema. Zach y Bárbara se besaban en uno de los sofás. No se dieron cuenta que estábamos ahí hasta que Dougie abrió la boca.

  •    Joder, si que va bien tu estudio de me tiro a bajistas de grupos. – se dio la vuelta y se fue. – Joder.- y dio una patada a una papelera.

Bárbara y Zach dejaron lo que hacían. Nosotras nos miramos, había remordimiento en sus ojos. No podía ser verdad. Me tape la boca con las manos y negué con la cabeza. No podía ser real, Dougie y Bárbara, ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?

CONTINUARÁ

domingo, 13 de noviembre de 2011

Capítulo 8 - 1


La llamada de Rian me dejo alucinada. No recordaba ni siquiera que tuviera mi número. Bueno para aquellos que por nombre no os suene, Rian Dawson era el batería de un grupo americano que seguimos en una gira por Estados Unidos ese primer verano que pasé en Nueva York.

Llegó un momento que no solo íbamos a los conciertos, sino que salíamos de fiesta con ellos. Y cuando sales con 4 chicos americanos de fiesta, sin darle importancia al hecho de que sean famosos, suceden muchas cosas. Muchas cosas en el autobús de gira, en los camerinos, en los baños de discotecas… Fueron un par de semanas intensas para las 5.

Me llamó para decirme que andaban por Inglaterra dando unos conciertos. Pasarían un mes por aquí. Estuvimos comparando agendas y dio la casualidad de que pasábamos varios días en Manchester a la vez. Así que insistió en que pasara a verles.

No sabía qué hacer, después de esa llamada me moría de ganas de volver a verles. Así que llame a las chicas y las propuse que vinieran a Manchaster a pasar esos días y así aprovechábamos y volvíamos a verles. Y nos volvíamos a ver nosotras también.

Les encantó la idea, llevábamos unos meses sin vernos, sería genial volver a juntarse y más si era por volver a verles en concierto. Si, ese verano creamos una cierta dependencia a All Time Low.

Mery aprovechó y avisó a Harry y Dougie que se cobraría ese fin de semana, la apuesta que ganó esa noche que pasaron los tres juntos en mi casa. Eso significaba que íbamos a ir a ver un concierto con McFly y novia de. Estaba hasta las narices de ella, la odiaba con todas mis fuerzas.

No había sido fácil esa semana de viaje. Intentaba ignorarla todo lo que podía, pero parecía que su objetivo del viaje era darme por culo. Y juro que no hice nada porque no quería perder mi trabajo, pero me prometí joderla en cuanto terminará mi trabajo para los chicos. Y así lo hice.

Llegamos esa tarde agotados a Manchester, aunque tampoco hubo mucho tiempo para descansar. Tenían una actuación en un programa de televisión.

Los chicos subieron a ducharse y a cambiarse de ropa. Aproveché yo también y bajamos una hora después todos al vestíbulo. Todos guapos y limpitos, bueno quitando los pantalones de Danny que eran horribles. Sabía que no debía decir nada, pero no pude callarme.

  •    Danny esos pantalones no te hacen justicia, pierdes potencial con ellos puestos. – esperaba que no se lo tomara muy mal.

Se quedó callado, se miró los pantalones y sonrió.
  •    ¿Así qué pierdo potencial dices? – dijo con superioridad.
  •    ¿Qué problema tienes con los pantalones? – contestó Emma enfadada.

Me iba a volver loca, no podía más con ella. Miré a Tommy y le dije si me podía tomar la tarde libre. No me necesitaban y así podía ir a buscar a las chicas al aeropuerto. No me puso ninguna pega y además me ofreció la furgoneta con el conductor incluido
.
Les acompañe hasta el plató y luego pusimos rumbo al aeropuerto. De camino compre una cartulina y escribí en ella Stalkers.

Solían distraídas, charlando tranquilamente. No me esperaban allí, creían que estaría trabajando. Las silbé para que me vieran. Sus caras me hicieron sonreír, las había pillado desprevenidas. María negó con la cabeza, Bárbara y Laura sonrieron también y Cris venía corriendo hacia mí. Corriendo y gritando. Como no íbamos a montar una escena en el aeropuerto, ya era tradición. Fuera donde fuéramos teníamos que llamar la atención.

Nos acercaron a su hotel, obviamente no era el mismo, vale que no fueran a hoteles de mucho lujo, pero se salía de nuestro presupuesto de viaje y concierto. Allí nos quedamos un buen rato, riendo, poniéndonos al día hasta que nos entró el hambre.

  •    ¿Vamos a cenar con los chicos? – preguntó María.
  •    No lo sé, no hemos hablado del tema. Pero no me apetece nada que vengan. – me sinceré.
  •    ¿Tan mal te va? – dijo Cris preocupada.
  •    Que va, vamos con ellos genial, el problema está cuando viene Emma. Y todos sabemos que Danny no se va a separar de ella y viceversa. No creo que vuelva a Londres, la voy a matar un día de estos.
  •    Yo te ayudo. – dijo Laura.
  •    Te pienso comprar un juego de esos de matar y robar por navidades. A ver si se te pasa la vena asesina. – dijo Bárbara.
  •    A lo mejor eso es peor y me vuelvo una asesina en serie de verdad. – y abrió los ojos de forma exagerada.
  •    Mierdo. – dijo Cris escondiéndose debajo de la cama.
  •    Sois un caso, tu sal de ahí y vamos a cenar de una vez. – reí.
  •    Es muy pronto para cenar. – se quejó María.
  •    En este país no, y yo vivo en este país, así que vamos.

Mientras esperábamos a que nos sentaran en el restaurante del centro, sonó mi teléfono. Era Dougie.
  •    ¿Dónde estáis? – dijo sofocado. - ¿Cómo no habéis venido a buscarnos al plató? – protestó.
  •    Porque te tengo muy visto.
  •    No, es porque las quieres para ti sola. COMPARTE. – me gritó.
  •    ¿Queréis venir a cenar? – pregunté aunque sabía la respuesta.
  •    Que preguntas haces, nos morimos de hambre, vaya asistente nos hemos buscado.
  •    Apunta la dirección pesado. – le corté para que dejara de decir tonterías.

Tardaron como media hora en llegar, aunque faltaba Danny, cuando entraron se volvieron todos locos. No era normal lo nuestro, éramos demasiado escandalosas. Aunque ellos no se quedaban atrás.

Saludaron a las chicas con grandes abrazos, unos más exagerados que otros, pero todos con un cariño asombroso. Nos sentamos y mientras esperábamos la cena nos contaron que tal había ido la tarde en la televisión.

  •    Te has perdido una tarde movidita. – comentaba Harry.
  •    ¿Qué ha pasado? – miedo me daba preguntar.
  •    Danny se ha cambiado los pantalones. – continuó Dougie.
  •    Menos mal, eran horribles. – me había hecho caso.
  •    Serian lo que quieras, pero eso ha supuesto bronca con Emma. Se ha mosqueado muchísimo con Danny. – siguió Tom.
  •    ¿Se los había comprado ella?

Los tres asintieron con la cabeza.
  •    ¿Qué pantalones? – curioseo Cris.
  •    Unos pitillos pesqueros de color marrón rojizo. – especifique.
  •    Son horribles. – dijo Bárbara.
  •    Lo que yo le he dicho.
  •    ¿Le has dicho a Danny delante de su novia que los pantalones eran horribles? – Laura flipaba.
  •    Claro que sí, solo velo por su imagen. – me defendí.
  •    Normal que la novia monte un escándalo, primero criticas su gusto delante de todo el mundo y luego su novio coge partidismo por su ex. Reacciona Rach, ya no eres su novia. – dijo Bárbara enfadada.
  •    Ya lo sé, pero trabajo para ellos y esos pantalones no le sientan bien.
  •    No te confundas, tu trabajo no es sobre el estilismo de Danny. Ya es mayorcito para saber vestirse y sino que aprenda. – estaba siendo un poco dura.
  •    ¿No estás siendo un poco dura? – se preocupó Harry. – Y yo que pensaba que Danny era tu favorito.
  •    Vamos a ver, que antes de conoceros quisiera a Danny no significa nada. Entre su voz y esa imagen de canalla pues claro, pero vamos que yo me tiraría a Harry y no estoy aquí persiguiéndole todo el día. Estamos hablando del ex novio de una de mis mejores amigas. Estamos teniendo una actitud que no la está ayudando a superarlo. – respiró finalmente.
  •    ¿Qué quieres que hagamos? Es nuestro hermano. Estamos en una situación muy mala. – protestó Tom.
  •    No os estoy pidiendo nada, es vuestro amigo como Rach es la nuestra. Y como no me gusta que esté mal y que piense que tiene esperanzas pues soy dura. – continuó Bárbara muy seria.
  •    Joder yo no soporto a Emma. – Dougie también estaba enfadado.
  •    Pues eso no ayuda Dougie. Me da igual que la odies, o que penséis que es una furcia, cosa que es. Pero Danny no la dejó por Emma, eso vino después.

Empezaba a ponerse sería la discusión entre ellos, parecía que había personal, sus miradas eran distintas.
  •    Pero si empezó a salir con ella cuando Rachel volvió a Londres. ¿Eso no te da que pensar?
  •    Vamos a ver que me la toca la vida sentimental de Jones, como si reconoce su homosexualidad y empieza a salir con un hombre. Deja de hacer de celestina de una vez Dougie. – sí que parecía enfadada.
  •    VALE YA. – les grité. – No sé a qué viene esta discusión, pero estoy hasta las narices de todo. Haga lo que haga, diga lo que diga lo jodo. Emma me persigue, ella y el recuerdo de Danny. Estoy un poco cansada. Así que no me hagáis arrepentirme de este viaje. Vamos a cenar, pasar un rato divertido y mañana disfrutaremos del puñetero concierto joder. – respiré para no soltar ninguna lágrima.
  •    A todo esto ¿dónde está Danny? – preguntó Laura.

Me dio la risa floja, era cada vez más surrealista y todavía no había llegado el día del concierto.
  •    Emma quería ir a cenar por ahí. – contestó Dougie sin dejar de mirar al plato.

Se levantó de la mesa y salió del restaurante. Me fui a levantar para salir a verle cuando Bárbara me lo impidió.
  •    Espera, es mi culpa, déjame a mí y así fumo de paso. – salió a hablar con Dougie.

Tardaron al menos 15 minutos, pero parecía que todo había quedado solucionado. Terminamos de cenar y llevamos a las chicas a su hotel antes de volver al nuestro. Estábamos un poco agotados y mañana nos esperaba un día aún más duro. Al menos a nosotros 4.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Capítulo 7


Me desperté más temprano de lo esperado, no había ni siquiera sonado el despertador y ya estaba levantada.

Tenía todo preparado así que me tomé mi tiempo a la hora de desayunar. Aunque no duró todo lo que me hubiera gustado. Una llamada hizo que tuviera que dejar de hacerlo.

  •    Buenos días. ¿Señorita Iniesta? – dijeron al otro lado del teléfono.
  •    La misma. ¿En qué puedo ayudarle? – quién seria.
  •    La llamo del Hard Rock Café, tenemos un problema con su reserva.
  •    ¿Qué tipo de problema? – dije preocupada.
  •   Tenemos una incompatibilidad de reservas para ese mismo día. Nos gustaría saber si podría cambiar el día de la reserva.

No podía ser real la llamada, tenía que ser una broma de los chicos. ¿Cómo íbamos a cambiarlo ahora? Todo estaba preparado, los fans avisados.
  •    Lo siento pero eso me es imposible. Hace un mes que lo reservamos, no entiendo cuál es el problema ahora. – dije enfadada.
  •    Tiene razón pero parece que se reservó dos veces para el mismo día y nos preguntábamos…

No le dejé terminar.
  •    Es consciente que por su error puedo llegar a perder mi trabajo ¿verdad? – estaba asustada.
  •    Por eso la llamaba, está aquí el hombre que tiene la misma reserva, si pudiera pasarse por aquí y llegar a un acuerdo con él. Si deja que lo solucionen mis jefes va a tener que cambiar la fecha, está ofreciendo mucho dinero. – parecía que realmente quería ayudarme.
  •    De acuerdo, dígale que me espere. En media hora estoy allí. – dije calculando mentalmente la hora que era y a qué hora tenía que estar en el estudio.

Hice unas llamadas para que de camino al aeropuerto pasaran a por mí, no me daba tiempo a pasarme a mí. Llamé un taxi y me encamine hacia el Hard Rock. Iba enfadada con el mundo, que me estuviera pasando algo así en un sitio como ese no era normal. Solo esperaba poder solucionarlo.

Lo mejor de todo es que iba cargada con la maleta. Entré y pregunté por el hombre que me había llamado. Me pidió disculpas por todo lo ocurrido y me llevó hasta el hombre que tenía la misma reserva que nosotros. Todo empezaba a ser un poco surrealista.

El hombre estaba de espaldas y tomaba un café tranquilamente. Iba con un traje gris, era lo único que pude ver desde ese punto de vista. Lo que vi después fue demasiado para mí. Me quedé paralizada, no esperaba ver a un chico tan sumamente atractivo. Aunque atractivo era poco para describir a ese pedazo de hombre. Alto y musculado en su justa medida. Rubio con ojos claros. Parecía venido de un país del este.

  •    Encantado, soy Adam. – dijo alargando su mano.

Un escalofrío recorrió mi espalda. Muerta y enterrada
  •    Buenos días, soy Rachel. – acepté su mano como saludo.
  •    Siéntese por favor. – dijo dedicándome una tímida sonrisa.

Muerta y enterrada de nuevo, era demasiado sexy y llevaba un tiempo de sequía. No podía ser posible, era como un vampiro que te hipnotiza con su belleza. Sentía que podía hacer lo que quisiera conmigo, me había dejado fuera de combate. Pero no me podía permitir ese lujo de perder la guerra.
  •    Mira, te voy a ser sincera, es imposible que cambie la reserva. Hay un montón de adolescentes convocados para esa fecha. Nunca juegues con sus ilusiones si quieres salir vivo.
  •    Vaya, adolescentes. No les tengo miedo. Yo en cambio tengo un evento social y mucho dinero en juego. – dijo mirándome fijamente.
  •    Parece que tenemos un problema. – y retiré mi mirada.
  •    No creo, cambia el día y todo arreglado. – dijo convencido de que lo conseguiría.
  •    ¿De verdad crees que me vas a convencer? – me quejé.
  •    Mira los clientes ya tienen los billetes de avión, sería un desastre. – puto tío sexy, iba a tener que matarlo.
  •    ¿Y si lo haces por la noche? Nosotros no habremos ido a las 6 como muy tarde. Todo el mundo sabe que los eventos sociales por la noche tiene más clase que un simple almuerzo. – intenté disuadirle.
  •    ¿Qué clase de evento estás preparando que sea tan imposible ceder? – dijo curioso.
  •    Un Meet and Greet para el club de fans de un grupo de música. – dije seria.
  •    ¿De verdad? ¿Por eso tengo que cambiar mis planes? Cambio negocios para que cien locas griten por cinco tíos. – dijo con superioridad.
  •    Mira, siento no estar de acuerdo, son negocios igual que los tuyos. Aquí nos jugamos dinero y yo mi trabajo si esto no sale bien. Por favor, lo cambiaria si pudiese, pero ya es demasiado tarde. Haré lo que sea. – dije intentando no parecer muy desesperada.
  •    ¿Lo que sea? – meditó.
  •    Si, por favor. Si muy buena organizando fiestas.
  •    Vale. – dijo al fin. – Cambiaré la hora, pero a cambio quiero una cena.

La felicidad que me inundó al oír el vale quedó ensombrecida por esa proposición.
  •    Lo siento, pero no soy parte de la negociación. – como estaba rechazando algo así.
  •    Solo es una cena. Tú consigues el local, conservas tu trabajo y yo intento llegar a comprender porque se llaman negocios a hacer gritar a cien adolescentes delante de un grupo de tíos sin talento.
  •    Puede que si tengan talento y por eso gritan. – dije molesta.
  •    Vale, te has tirado al menos a uno de ellos. Mejor. – contestó dejándome helada.
  •    Perdona, me tengo que ir o perderé el avión. Ocúpate de dejar zanjado esto por favor. – saque mi tarjeta del bolso. – Llámame si hay algún problema. De todas formas llamaré en cuanto aterrice.
  •    ¿No te fías de mí? – sonrió.

No hagas eso joder.
  •    No demasiado. – le mantuve la mirada.
  •    Me ofendes, soy un hombre de palabra. ¿A dónde vuelas? ¿Ponemos fecha a nuestra maravillosa cena?
  •    Estaré fuera un par de semanas, ya sabes recorriendo el mundo con cuatro músicos sin talento a los que me tiro en mi tiempo libre. – le di la mano y me encaminé hacia la puerta.
  •    Tendrás noticias mías. No creas que se me va a olvidar. – dijo divertido.
  •    Estaré esperando ansiosa, y cuando tenga noticias lo twitteare. – y salí por la puerta.

Imbécil pensé.
La furgoneta estaba esperando en la puerta. Bajé y abrí el maletero para meter la maleta. La guitarra de Danny se me cayó encima.
  •    Me cago en la puta. – grité del susto.

La recogí y la guardé junto con mi maleta. Cuando subí a la furgoneta dije.
  •    Daniel a ver si aprendemos a guardar las cosas joder.
  •    Vamos a ver. ¿Qué huevos te pasa ahora? – dijo mosqueado con mi forma de hablarle.
  •    No empecemos. – dijo Tom.
  •    Lo siento, es que el día no ha empezado bien. – dije recostándome.
  •    Tanta fiesta no es buena. – dijo muy bajito Emma.

Ni siquiera levantó la vista de su revista. Me incorporé para contestarla, pero Dougie se dio cuenta.
  •    ¿Qué hacías en el Hard Rock a estas horas?
  •    Un imbécil que tenía una comida ese día y quería que cambiara la reserva. Gilipollas.
  •    ¿Lo has hecho? –Harry se había preocupado.
  •    Claro que no, todo solucionado.
  •    Bien hecho compañera. – chocho los cinco Dougie.
  •    Lo que hace flirtear con los del grupo, te felicitan por hacer tu trabajo. – volvió a apuntar Emma.

Dougie iba a hablar cuando le levanté la mano, miré a Danny y le dije muy seria.
  •    Ya puedes cortar esto Danny, porque no tengo, ni estoy dispuesta a soportar algo así. Estoy intentando hacer mi trabajo, no vengo aquí como tu ex para que ella marque su territorio. No me hago responsable de lo que pueda pasar como esto siga así. Te lo pido como un favor personal. – le mantuve la mirada.

Acepto con la cabeza y bajó la mirada avergonzado.
  •    Y Emma cariño, que me tire a Dougie o no lo haga, no te incumbe en ningún caso. No estas invitada a nuestras fiestas sexuales lo siento.

Danny se quedó blanco y miró enfadado a Dougie.
  •    Danny tranquilo, no ha pasado nada y no tenemos intención de que pase ninguno de los dos. – se defendió.
  •    ¿Por qué esa cara Danny? ¿Por qué tendría que importarte eso? – se enfadó Emma.

El silencio se apoderó de la furgoneta y segundos después mi teléfono lo rompió. Me asusté y contesté rápidamente sin ni siquiera mirar quien llamaba.
  •    ¿Dígame? – mi tono era muy serio.
  •    Bueno mi española favorita enfadada. ¿Tengo que liarme a baquetazos? – no podía ser real.
  •    ¿Eres tú? ¿Rian? – dije perpleja.
  •    El mismo que calza y toca la batería por el mundo.

No podía creerlo, Rian Dawson estaba llamándome al móvil después de todo lo sucedido ese verano. Se ponía interesante la historia.

martes, 1 de noviembre de 2011

Capítulo 6


El fin de semana se esfumó sin ni siquiera darme cuenta. El lunes me lo tomé libre para preparar todo para salir de viaje al día siguiente. La guitarra seguía encima de la mesa desde el viernes, no sabía qué hacer con ella. Era tan bonita.

Decidí salir de esas cuatro paredes e ir a cenar con Joe, le echaba de menos. Se notaba eso de ya no trabajar en el bar. Había más gente de la que imaginaba para ser la hora que era. No vi llegar a Kate, Joe necesitaba ayuda en la barra, faltaba personal por llegar y el bar estaba más lleno de lo normal.
De lo que si me di cuenta fue de la llegada de Emma. ¿Qué cojones hacía ella en mi bar? Respiré profundamente. Iba acompañada de dos chicas, una rubia y otra morena. De su estilo, guapas, esculturales, vamos unas pijas estiradas.

Se acercaron a la barra y la cara de sorpresa al verme mereció la pena.
  •    Buenas noches. – saludé educadamente.
  •    ¿Trabajas aquí también? – dijo sorprendida. - ¿Tan mal te paga mi novio? – remarcó exageradamente el mi.
  •    Primero, tu novio no me paga nada. Y segundo no trabajo aquí maja, solo estaba ayudando a un amigo.- y salí de la barra dejándola con las ganas de contestarme.

Caminé hacia mi sitio favorito en el bar, con tan mala suerte de encontrarme a Joe por el camino.
  •    ¿Qué te pasa? – preguntó preocupado.
  •    Deberías contratar a un puertas muy cachas que no deje pasar a hijas de puta estiradas. Emma está aquí. – aclaré.
  •    ¿Vas a tu lugar favorito? – ya sabía la respuesta.
  •    Si.
  •    No creo que sea el mejor lugar.
  •    Me la toca. Era un lugar especial antes de conocerle y estoy cansada de que todo me recuerde a él. Como si no tuviera vida en UK sin él. – me di la vuelta y la grité. – Emma dile a TU novio que voy a pintar su preciada pared del bar. Borrón y cuenta nueva. – dije mientras me alejaba.

Estaba demasiado enfadada, cerré con un portazo y me quede parada mirando la pared. A quien quería engañar, no iba a pintar nada, era demasiado especial para taparlo. No solo para él.

No fui consciente de que estaba Kate hasta que me habló.
  •    ¿Estás bien?  - dijo bajito.

Del susto pegué un grito, cosa que la hizo reír.
  •    Lo siento, no quería asustarte. – siguió riendo.
  •    No te preocupes, no sabía que estabas aquí. – y me senté a su lado.
  •    ¿De verdad vas a pintar encima? – dijo decepcionada.
  •    Que va, solo lo he dicho por hacer daño. No podría. – parecía algo nerviosa. -¿Quieres que te cuente la historia de esta pared?

­   Claro. Cualquier cosa que me distraiga. – agradeció.
  •    En esta sala se compusieron las primeras canciones de McFly. Venían aquí a tocar, a ensayar. Danny se sentaba justo donde estás tú y miraba a esa pared esperando ser como alguno de esos grupos algún día. Aquí soñaron en convertirse en lo que son ahora.
  •    Vaya, sí que sabes cosas del bar. ¿Todos los grupos de la pared han tocado aquí? – siguió curioseando.
  •    No, la mayoría los escribió Danny, demasiadas horas aquí metido soñando. – sonreí con amargura imaginándole.
  •    ¿Cómo sabes eso? – tenía miedo a mi contestación.
  •    Me lo contó Danny una noche aquí sentados. Trabajé aquí un tiempo.
  •    Sé que no tenemos confianza pero me muero de curiosidad. ¿Es Danny el chico del que hablamos el otro día? – se puso roja.
  •    Así es. – afirmé.
  •    Dios, alegra esa cara, debes ser la envidia de muchas chicas, te has tirado a Jones.

Me dio un ataque de risa, no podía ser posible que su contestación fuera algo así.
  • -        Gracias, nunca lo había mirado desde ese punto de vista.
  • -        Ves, siempre te quedará que te lo has tirado. – y me dedico una sonrisa sincera.
  • -        Gracias. – le devolví la sonrisa.
  • -        ¿Por qué? – dijo extrañada.
  • -        Por hacerme reír, no es un momento fácil para mí.
  • -        Ya, que sea famoso no debe ayudar a superarlo. – dijo comprensivamente.
  • -        No, ese no es el principal problema, es que trabajo para ellos. Mañana salimos de viaje 2 semanas.
  • -        Eso sí que es una putada.
  • -        No, la putada es que tiene novia nueva y se la lleva con él.

Y empezó a reír.
  • -        No le encuentro la gracia. – dije mosqueada.
  • -        A mí sí me lo parece. Te lías con un famoso, te enamoras, rompéis, trabajáis juntos y se lleva a la novia a los viajes de trabajo. Últimamente el karma está en contra tuya. Ten cuidado, la última que vivió algo así fue Demi Lovato y mira como terminó.
  • -        Contigo da gusto. ¿Has pensado en ayudar a la gente con depresión? – dije irónicamente.
  • -        No era mi intención. Lo siento pero me tengo que ir, ya sabes. – dijo con pena en sus ojos.
  • -        No te preocupes, mucha suerte, aunque no la necesitas. ¿Has firmado ya en la pared? – la dije mientras se levantaba.
  • -        Todavía no, antes necesito cantar. – y salió de la habitación.

Volví a mirar la pared, no había cambiado mucho desde esa noche que volvieron los cuatro al bar, aunque en ese año las cosas sí lo hubieran hecho fuera de esas cuatro paredes.

Perdí la noción del tiempo cuando alguien entró corriendo en la habitación, corriendo y gritando.

  •    No lo hagas por favor - gritó Dougie.
  •    ¿Qué se supone que no tengo que hacer? - dije sorprendida de su entrada, de su visita.
  •    ¿No ibas a pintar la pared? - dijo intentando controlar la respiración.
  •    ¿Cómo te has enterado tú de eso? - no tenía sentido.

¿Le habría llamado Joe preocupado por su pared? Pero si no había pintura. No entendía nada.
  •    Pues a ver, estábamos en casa de Tom cenando algo, cuando Emma ha llamado a Danny diciendo... Bueno, que estabas aquí e ibas a pintar encima de esta pared. No lo podía permitir -. Y se sentó a mi lado.
  •    Esa chica es gilipollas, no iba en serio, es que no esperaba verla aquí, y menos cuando la voy a ver durante dos puñeteras semanas.
  •    ¿Quieres que la haga desaparecer? - dijo bajando el tono.
  •    ¿Puedes hacerlo? – reí.
  •    Tú déjame que hable con Laura y verás - y sonrió.
  •    Da igual, no os quiero perder por una putilla, pero vamos, estate tranquilo que tu pared está a salvo. Ya puedes llevarle el informe a Danny.
  •    ¿Qué informe? Si ha sido idea mía - intentó disimular.
  •    No te lo crees ni tú. Te ha mandado venir, pero da igual, ya que estás aquí vamos a escuchar buena música y a tomar algo -. Dije mientras le levantaba del suelo y le tiraba hacia el bar.

Esa noche Dougie me salvó la vida, no sé qué hubiera hecho sin él allí.

Al pasar al lado de la mesa de Emma y amigas, dijo algo que me hizo parar y tener que retroceder.

  •    Vaya, como con Danny no funcionó ahora vas a por Dougie, interesante - dijo mientras pasaba.
  •    Hombre Emma, buena apreciación. ¿Sabes cómo se llama eso en mi país? Ser lista. Yo me he quedado con el guapo, rubio, con ojos azules y cabecilla secreta del grupo. ¿Qué te queda a ti, maja? - y seguí caminando hacia la barra.
  •    ¿Cabecilla secreta del grupo? Me gustaría que me explicaras eso - rió Dougie.
  •    Si lo hiciera tendría que matarte, te subiría el ego en exceso.
  •    Te recuerdo que no soy Danny, no me gusta ser el centro de atención.
  •    Por eso eres la cabeza secreta. - sonreí y brindamos.

Hablamos durante un rato tranquilamente aunque veía preocupación en sus ojos, tenía demasiado miedo a que me rompiera tal y como hizo él meses atrás. Era verdad que dolía, que el trabajo a su lado no ayudaba, pero no iba a dejar que me sucediera algo así, el trabajo con ellos no duraría más de un mes y luego, al distanciarnos, esperaba poder seguir adelante.

Kate empezó con la actuación poco después, se le notaba nerviosa, le temblaba la voz, pero fue tomando confianza a lo largo de la primera canción. Era maravillosa, su voz me transmitía muchísimo. Después de tocar un par de canciones originales comenzó a tocar covers de sus artistas famosos. Yo hablaba con Dougie, y hasta que no empezó a tocar no supe qué canción era.

 Me quedé paralizada, agarré el brazo de Dougie para que parara de hablar.
  •    ¿Qué pasa? - preguntó asustado.
  •    Escucha - dije casi sin poder hablar.

Not Alone tocó, vivió más bien. No podía creer que después de tantos meses volviera a escucharla, los ojos se me inundaron de lágrimas recordando cada acorde de la canción, cada palabra. Esa noche que nos conocimos, la primera vez que realmente le vi cantando en ese mismo escenario. Y quise salir corriendo, huir muy lejos para nunca volver, irme de esa ciudad maldita que me hacía recordarle pasara lo que pasara.

Dougie me observó y me pasó el brazo por encima de los hombros, acercándome a su pecho, acariciando suavemente mi brazo para que me tranquilizara.

  •    Es muy buena - dijo - la canta con más sentimiento que el mismo compositor - continuó omitiendo su nombre. - Escucha lo que ella quiere decir, lo que significa para ella, olvídate de lo demás, no merece la pena recordarlo - continuó hablando, aunque no podía parar de llorar.

Era muy duro recordarla de esa forma, si ya lloré con ella cuando su recuerdo era feliz, ahora iba a inundar el bar.
  •    Mira lo que le conoce que está escuchando la canción más dura y personal que podía escribir y está bebiendo y riendo mientras tanto. - me habló enfadado refiriéndose a Emma.
  •    No me vale, yo le conozco, conozco la canción y estoy aquí llorando y con el corazón roto. Ella le tiene y encima disfruta de la vida. - dije intentando controlar mi respiración.
  •    Rach, Danny solo quiere a las chicas como Emma para un rato, antes o después, se cansará, cuando se dé cuenta de todo.
  •    Emma no es la razón de que nosotros no estemos juntos, ¿tú sabes lo que pasó esa noche? Cuando vino a verme a Koko. – indague.
  •    No sé nada, sólo nos dijo que se había terminado y que no quería hablar del tema. Se ha encerrado en sí mismo, pero le conozco y no le va a durar mucho. No va a aguantar mucho más así - no me gustaba que me le vendiera.
  •    Tenéis que dejar de vendérmelo, por favor - pedí - no puedo seguir escuchando la maravillosa pareja que hacíamos, ni lo mal que os cae Emma. Ni que Danny es tonto y no sabe lo que hace, es malo para mí. Hace que me cree falsas esperanzas.
  •    Yo no creo que sean falsas - interrumpió.
  •    Vamos a ver, hace 4 meses yo salía con un chico, estábamos enamorados o eso pensaba. Una tarde, después de una fiesta de la que sólo tengo ciertos recuerdos, descubro que mi novio me oculta un trabajo en NY, después de una discusión del todo surrealista se rompe la relación.
  •    Pues imagínate los demás que no saben siquiera el trabajo del que hablas ni por qué discutisteis - le estaba dejando helado - Sólo puedo decir que Danny no es el mismo desde ese día. Está enfadado todo el día, se emociona demasiado, el verano ha sido del todo horrible, nunca le había visto así, y mira que le he visto jodido por amor, vamos, una ex suya le puso los tochos dos veces con uno de sus mejores amigos de toda la vida -. Y tomó un trago.
  •    La chica de Radio:ACTIVE - afirmé.
  •    La misma. Pues no está como en esa época, es otra cosa, ahora es como si no le gustara nada él mismo, está desmotivado - parecía preocupado.
  •    No sé qué decirte, no quiero que te preocupes por él y tampoco quiero verle mal, pero no puedo preocuparme por él o no voy a desenamorarme nunca, esto es una mierda -. y bebí yo.

Así terminamos la noche, bebiendo cerveza, escuchando buena música y yo asustada de lo que podía pasar en las próximas dos semanas. Tenía un nudo en el estómago y eso no era buena señal.
p